martes, 30 de abril de 2019

¡No al golpe! ¡Defendamos la revolución completándola!

Vza No Al Golpe

Desde tempranas horas de las mañana, Juan Guaidó, acompañado de Leopoldo López y un grupo superior a una veintena de militares, anunciaron la ejecución de la llamada «operación libertad», llamando a las guarniciones catrenses en todo el país a sublevarse, y a las bases de la oposición reaccionaria para que se movilizaran en respaldo a tales acciones a nivel nacional, especialmente en Caracas.

Guaidó, en un video difundido a través de sus redes sociales, apuntó: “Fuerza Armada Nacional han tomado la decisión correcta, cuentan con el apoyo del pueblo de Venezuela, con el aval de nuestra constitución, con la garantía de estar del lado correcto de la historia. A desplegar las fuerzas para lograr el cese de la usurpación” . Más adelante, expresó: “Pueblo de Venezuela, es necesario que salgamos juntos a la calle, a respaldar a las fuerzas democráticas y a recuperar nuestra libertad. Organizados y juntos movilícense a las principales unidades militares. Pueblo de Caracas, todos a la Carlota”.

El ministro de comunicación e información, Jorge Rodríguez, confirmó en su cuenta en la red social Twitter la noticia, comentando los esfuerzos del gobierno para rendir al grupo de militares sublevados: “Informamos al pueblo de Venezuela que en estos momentos estamos enfrentando y desactivando a un reducido grupo de efectivos militares traidores que se posicionaron en el Distribuidor Altamira para promover un Golpe de Estado contra la Constitución y la paz de la República”.

Inmediatamente, diversos voceros del gobierno bolivariano llamaron al pueblo revolucionario a concentrarse en las inmediaciones del Palacio de Miraflores, lo que, como de costumbre ante cada amenaza de la reacción, fue respondido con una nutrida presencia de militantes chavistas de base en el lugar. La Vicepresidenta de la República, Delcy Rodríguez, comentó: ¡La democracia bolivariana se basa en el protagonismo del pueblo! ¡Descanse en la gloria de nuestros Libertadores, de Chávez! ¡Los traidores y los fascistas nunca torcerán el destino de la libertad que Venezuela ha marcado! ¡Dejen que las personas valientes vayan a Miraflores para defender la paz!”

Por medio del reporte de la periodista de Telesur, Madeleín García, se pudo conocer que los militares insurrectos -los cuales portan brazaletes azules- robaron dos tanquetas, sustraidas de alguna guarnición no precisada, y que los mismos se encontraban no en el interior de la Base Aérea La Carlota, sino en el distribuidor Altamira, a pocos metros de la base. En el reportaje, el Mayor General Alexis Rodríguez Cabello, Comandante de la REDI (Región de Defensa Integral) del Distrito Capital, desmintió la supuesta toma de la Base Aérea La Carlota y reafirmó la lealtad del personal que opera en la guarnición con el gobierno de Nicolás Maduro y la Constitución. El Mayor General también comentó que buena parte de los supuestos efectivos insurrectos se habrían comunicado con éste a tempranas horas de la mañana para notificar que habrían sido engañados y en las horas posteriores se sumaron al personal militar que se mantiene leal a Maduro dentro de la instalación militar. Esta información fue replicada por Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, quien también comentó, al rededor de las 11:15 am en la concentración bolivariana en Miraflores, que los militares sublevados habrían abandonado las cercanías de la base aérea La Carlota.

Juan Guaidó ha planteado a periodistas de diversos medios nacionales e internacionales, que cuenta con respaldo de todos los componentes de las Fuerzas Arnadas y prometió que durante las próximas horas se efectuarán pronunciamientos de generales y destacamentos completos. Sin embargo, el Ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, declaró en su cuenta de Twitter: “La FANB se mantiene firme en defensa de la Constitución Nacional y sus autoridades legítimas. Todas las unidades militares desplegadas en las ocho Regiones de Defensa Integral reportan normalidad en sus cuarteles y bases militares, bajo el mando de sus comandantes naturales”.

Leopoldo López -quien se supone que estaba cumpliendo con una condena de 13 años en carácter de arresto domiciliario-, líder del partido de Guaidó: Voluntad Popular, comentó que habría sido liberado por efectivos militares que decidieron, según él, «ponerse del lado de la constitución»: “Venezuela: ha iniciado la fase definitiva para el cese de la usurpación, la Operación Libertad. He sido liberado por militares a la orden de la Constitución y del Presidente Guaidó. Estoy en la Base La Carlota. Todos a movilizarnos. Es hora de conquistar la Libertad. Fuerza y Fe”.

Como era de esperarse, los pronunciamientos internacionales no tardaron en aparecer: el secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, refirió en su cuenta en Twitter que la administración Trump “apoya absolutamente al pueblo venezolano en su búsqueda de la libertad y la democracia”, o en otras palabras, respaldan el nuevo intento de golpe de estado reaccionario seguramente ideado en Washington. Por su parte, Mike Pence, Vicepresidente de EEUU, manifestó su total apoyo a las fuerzas golpistas afirmando: «¡estamos con ustedes!». Los lacayos regionales de EEUU ya han comenzado a hacer su parte, como el secretario de la OEA, Luis Almagro, el cual ya se ha pronunciado saludando el golpe de estado en marcha; y también Iván Duque, quien está convocando una reunión extraordinaria del Grupo de Lima.

En pocas horas, opositores que atendieron al llamado de Guaidó se agolparon hasta el distribuidor Altamira para intentar tomar la base Aérea La Carlota, recurriendo a las conocidas guarimbas o piquetes, lo que ha sido respondido con bombas lacrimógenas desde el interior de la base militar. Se pudo conocer que un convoy con efectivos de la Guardia Nacional se había trasladado hasta el este de Caracas, específicamente al epicentro de los acontecimientos, para someter a los amotinados. Se han podido escuchar detonaciones de armas de fuego en el lugar. En imágenes mostradas por medios internacionales se pueden ver a encapuchados tratando de violentar la entrada a la base militar, cuyo portón principal habría sido derrumbado, pero sin que ésto haya significado un avance sustancial en cuanto a los objetivos de quienes participaron de dicha acción.

La derecha venezolana ha decidido mostrar los dientes nuevamente en lo que es sin duda el comienzo de un nuevo repunte en su ofensiva interna por tratar de recuperar el poder. Ésto viene luego de su ignominioso fracaso del pasado 23 de febrero al intentar introducir la supuesta «ayuda humanitaria» por la frontera colombo-venezolana, el colapso del sistema eléctrico nacional (probablemente detonado por medio de ataques coordinados desde EEUU), y la imposibilidad del imperialismo yankee de conformar una coalición militar entre países miembros del Grupo de Lima -especialmente con Colombia y Brasil- para intervenir militarmente a Venezuela (por ahora).

Al momento de escribir estas líneas, el «llamado Centro de Comunicación Nacional», creado por la Asamblea Nacional opositora, ha difundido a las 12:50 pm que Guaidó, junto a los militares insurrectos, se estaban movilizando hacia el oeste de la Capital, sin precisar un destino específico, lo que invita a pensar que se intenta dirigir una marcha opositora hacia el Palacio de Miraflores, donde se encuentra la manifestación bolivariana. Ésto constituye una clara provocación que intenta reeditar lo ocurrido el 11 de abril del año 2002. La derecha demanda acrecentar las tensiones en las calles con enfrentamientos armados y sangre. No dudamos que entre sus planes se contemple el intento de echar mano de grupos de mercenarios y francotiradores para producir las muertes que requiere la derecha y así elevar el conflicto a un nivel superior. Los riesgos de que tales acciones provoquen una confrontación bélica civico-militar están a la orden del día.

Desde Lucha de Clases, Corriente Marxista Internacional, repudiamos el nuevo intento golpista promovido por el imperialismo estadounidense y la burguesía nacional. Los trabajadores del país deben movilizarse en las calles del país para impedir que la reacción pueda concretar sus objetivos golpistas. Un gobierno burgués encabezado por Guaidó se regiría por la necesidad de terminar de aplastar al movimiento de masas y a la clase obrera, a sangre y fuego, como condición política para implementar un severo programa de ajuste macroeconómico, que diferiría del que el gobierno bolivariano ejecuta en la actualidad, en cuanto a una mayor celeridad en la destrucción de las conquistas alcanzadas durante la primera década de la revolución bolivariana. Se aceleraría y expandiría el proceso de privatizaciones en las empresas estatales presente, sobretodo enfocado en las explotaciones petroleras, minerales y gasíferas. Se impondría un brutal ajuste laboral, que eliminaría innumerables beneficios, garantías de seguridad y acrecentaría los despidos en masa. Asimismo, se suprimirían los subsidios al agua, la electricidad, la salud y a la educación, sacrificando a las masas ante el altar del FMI y su típico recetario. Todo lo anterior está planteado en el llamado «Plan País» de Guaidó, para todo aquel que desee profundizar en el programa de la derecha.

Desde comienzos del conflicto, hemos insistido en el imperativo de apresar a Guaidó y en la disolución de la Asamblea Nacional golpista, para cortar de un solo tajo la cabeza al plan golpista. Señalamos que esperar demasiado en este cometido suponía exponer el futuro de la revolución a nuevas y más amenazantes ofensivas reaccionarias en el futuro. Hoy, lamentablemente, los riesgos resurgen sin ninguna necesidad. Asimismo, en su momento criticamos la flexibilixación de la pena a Leopoldo López con la concesión del beneficio procesal de casa por cárcel. Hoy, nuevamente debemos demandar el cese de la impunidad para los principales operadores del imperialismo en el país.

La tensa actualidad demanda acciones contundentes, la incansable voluntad de diálogo del gobierno de Maduro, campeón en los llamados a la conciliación, han sido una ofrenda de vacilación y debilidad ante los que esperan hundir en sangre al movimiento de masas. Responsablemente, los revolucionarios debemos movilizarnos para derrotar la amenaza golpista, pero también exigiendo medidas que solucionen el problema de raiz. La raiz de todo el conflicto yace en la existencia del capitalismo mismo. La negativa de la dirección bolivariana a completar la revolución, demoliendo el Estado burgués y expropiando, bajo control obrero y popular, la totalidad de la banca y las aseguradoras, los monopolios industriales, los latifundios, y estableciendo un monopolio estatal del comercio exterior; ha desatado todo el caos económico actual y cocinado todas las contradicciones sociales que hoy afrontamos.

Debemos exigir la confiscación de las multinacionales norteamericanas y europeas que hacen presencia en el país, en reciprocidad a la confiscación de cuantiosos activos del estado venezolano en dichas latitudes. También, en aras de la coherencia política, debemos esgrimir la revisión y suspensión de todos los contratos y concesiones otorgados por el gobierno a los capitales rusos, turcos y chinos, en detrimento de los intereses nacionales y de la clase trabajadora en si. Por otra parte, nuestra movilización debe reclamar respuestas ante la opacidad de las instituciones respecto a la fuga de capitales de la década de los altos precios petroleros (2004 – 2014), que desangró el país en favor de la burguesía parásita criolla y un puñado de burócratas corruptos.

No podemos cesar en nuestra exigencia de que se fortalezcan las unidades de milicias bolivarianas, para su despliegue efectivo en todo el territorio nacional. ¡Toda nuestra desconfianza hacia las cúpulas militares! En más de una ocación hemos recalcado la amenaza que representa para la revolución el depositar su defensa en los márgenes de la institucionalidad militar tradicional. El tenso día de hoy es una nueva confirmación de tal aseveración. Quien piense que la lealtad de las cúpulas castrenses hacia el gobierno permanecerá inalterable, al margen del control que éste pueda mantener de la situación nacional, no comprende un ápice de la historia de los cuerpos armados estatales en el capitalismo.

Al pueblo revolucionario consecuente y combativo le proponemos combatir el golpe con organización desde abajo. En última instancia, nuestra lucha no puede estar circunscrita a la idea de defender el miserable estado general de cosas actual, al cual el imperialismo, la burguesía, y el carácter conciliador del gobierno, con sus «empresarios patriotas» y su ilusotia «burguesía revolucionaria»; nos han condenado. Debemos luchar por construir una nueva sociedad donde valga la pena vivir y defender hasta con la vida. Para lograr ésto, se hace perentoria la construcción de una alternativa revolucionaria, que pueda agrupar y dirigir toda la combatividad del movimiento chavista, bajo fines revolucionarios.
Esta situación no ha debido llegar a este punto. Ya es hora de derrotar el golpe, pero esta vez con medidas revolucionarias.

¡Cárcel a Guaidó!
¡Disolución de la AN golpista!
¡Fortalecimiento y despliegue de las milicias bolivarianas!
Ante el secuestro de nuestros activo: ¡Expropiación de las multinacionales imperialistas!
Expropiación de la burguesía golpista!
¡Control obrero de la producción! ¡No más control burocrático!

viernes, 22 de febrero de 2019

Venezuela: el imperialismo aumenta la presión bajo el disfraz de la ‘ayuda humanitaria’


“Estáis arriesgando vuestro futuro y vuestras vidas”, así se dirigía Trump a los oficiales militares venezolanos en un discurso belicista en Miami el 18 de febrero. “No encontrareis un puerto seguro, ni una salida fácil o escapatoria. Lo perderéis todo”, agregó, tal vez frustrado de que hasta el momento no haya habido grietas significativas en las fuerzas armadas venezolanas, un mes después del inicio de la tentativa de golpe de Estado que planea Estados Unidos.
La presión aumenta a medida que se acerca el 23 de febrero: fecha que el títere estadounidense Guaidó se ha fijado para que la “ayuda humanitaria” ingrese al país.
Un mes después de que se proclamara “presidente encargado”, Guaidó todavía no tiene el poder real. No ha habido levantamiento en el ejército. Salvo un par de oficiales estacionados en EE. UU. y un oficial de la Fuerza Aérea sin mando de tropas, las fuerzas armadas venezolanas permanecen leales al presidente Maduro. Incluso la BBC ha vuelto a llamar a Guaidó “el líder de la oposición”. El presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, Diosdado Cabello, ha estado recorriendo el país organizando grandes manifestaciones antiimperialistas en las principales ciudades. Las más recientes en Mérida (en la frontera con Colombia) y en Bolívar (el estado que limita con Brasil).
El Wall Street Journal se vio obligado a admitir que el cambio de régimen de Trump en Venezuela no va de acuerdo con el plan:
“Muchos de los opositores de Venezuela y sus partidarios de Estados Unidos pensaron que el régimen del presidente Nicolás Maduro se derrumbaría rápidamente después de que Washington apoyara un plan diseñado para socavar su apoyo militar y estimular su salida. No ha sucedido de esa manera “.
Luego citó a un “ex funcionario de alto rango de los Estados Unidos” que dijo que “las personas que diseñaron [el golpe] en Caracas y lo vendieron aquí [en Washington], lo vendieron con la promesa de que si Guaidó iniciaba un movimiento y [los países de América del Sur] y EE. UU. lo secundaban, los militares se rebelarían y Maduro dimitiría, pensaron que era una operación de 24 horas”.
La ayuda humanitaria: una estratagema para la provocación
Carlos Latuff
Por esta razón, y para no perder el impulso, los conspiradores del golpe tenían que dar un paso audaz, galvanizando sus fuerzas y aumentando la presión sobre el ejército. La excusa que se está utilizando es la “ayuda humanitaria”, que desempeña el mismo papel que las “armas de destrucción masiva” en el período previo a la invasión de Irak. La fecha se ha fijado para el 23 de febrero.
Juan Guaidó ha dicho, repetidamente, que hay 300,000 personas a punto de morir por inanición a menos que se permita la ayuda. Una mentira en toda regla. La crisis económica en Venezuela es muy grave y ha tenido un impacto masivo en el nivel de vida de las personas, pero la afirmación de Guaidó es completamente falsa, al igual que las “armas de destrucción masiva” que representaban una “amenaza inminente” en el caso de Irak.
Estados Unidos ha concedido gentilmente 20 millones de dólares en ayuda, luego de haber incautado 7 mil millones en activos venezolanos. El Reino Unido se ha unido con unos “generosos” 8 millones de dólares, que se vuelve insignificante si se considera que el Banco de Inglaterra está reteniendo el oro venezolano por un valor de 1.200 millones de dólares.
De hecho, cualquiera puede ver que esto no tiene nada que ver con la ayuda ni con ninguna preocupación humanitaria. En la región colombiana de la Guajira, más de 4000 niños han muerto de desnutrición. En Haití hay una grave crisis humanitaria y un gobierno corrupto que usa el poder del Estado para sofocar una rebelión en masa. No ha habido llamadas de Washington para un cambio de régimen en Colombia ni en Haití, ni tampoco una campaña en los medios de comunicación masiva sobre la ayuda humanitaria. Naturalmente, estos dos países ya tienen regímenes que cumplen con los Estados Unidos.
Se identificaron tres lugares separados como puntos de entrada para la ayuda “humanitaria”: uno en la frontera con Brasil, otro en la isla holandesa de Curazao (frente a la costa de Venezuela) y un tercero (el más importante) en Cúcuta, en Colombia. Se han entregado toneladas de ayuda en aviones militares. En la última semana, el jefe del Comando Sur de los Estados Unidos visitó Colombia, Brasil y Curazao, donde también ofreció unas provocadoras y amenazadoras declaraciones dirigidas a los oficiales del ejército venezolano. El presidente colombiano, Duque, pieza clave del rompecabezas, estuvo en Washington para conversar. El senador republicano Marco Rubio, uno de los jefes políticos de la reaccionaria mafia de exiliados cubanos de Miami, ya se encuentra en Cúcuta para coordinar las operaciones. El presidente chileno de derecha, Piñera, también está en camino.
El gobierno cubano, que es el objetivo secundario de la agresión contra Venezuela, como Trump y otros funcionarios estadounidenses han explicado abiertamente, emitió una declaración con una fuerte redacción en la que advirtió sobre los aviones de transporte militar estadounidenses que habían estado volando a varias islas del Caribe.
Agresión imperialista
Es claro, por lo tanto, que ésta es una escalada muy seria en las provocaciones imperialistas contra Venezuela.
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Como parte de la portada “humanitaria” para la agresión imperialista, el millonario británico Richard Branson organizó un concierto (“Venezuela Live Aid”) en la frontera. La oposición venezolana afirma haber contratado a decenas de voluntarios para traer la ayuda. Guaidó ha emitido un ultimátum a las fuerzas armadas: “tienen tres días para cumplir con la orden del presidente encargado y ponerse del lado de la Constitución”. Añadió: “el día 23 iremos al cuartel militar para exigir la entrada de ayuda humanitaria”.
La idea es crear una provocación en la frontera donde “civiles desarmados” intenten traer la “ayuda humanitaria” y sean detenidos por la “represión y violencia” por parte de las “fuerzas armadas de la dictadura”. El imperialismo estadounidense y sus aliados regionales están creando presión, calculando que esto empujará al menos a una parte del ejército venezolano a rebelarse y mover ficha para eliminar a Maduro, o que Maduro renunciará él mismo.
Además de las provocaciones en la frontera, en Costa Rica, el “embajador” designado por Guaidó y un grupo de matones vinculados al ex gobernador de Guárico Manuitt, se hicieron cargo de la embajada de Venezuela y están impidiendo el acceso de los legítimos embajador y personal diplomático. El consulado de Venezuela en Guayaquil también fue atacado.
Trump y otros funcionarios estadounidenses han dicho que “todas las opciones están sobre la mesa”: la implicación es que no se descarta una invasión militar estadounidense. El propio Guaidó, en un acto que sólo puede tildarse de traición, dijo en una entrevista con AP que no descartó “autorizar la intervención militar extranjera” en Venezuela.
Probablemente ésta no sea la primera opción contemplada por Washington. La agresión militar directa contra Venezuela sería costosa, tanto en términos de vidas como de consecuencias políticas. Más de 15 años después de las invasiones de Irak y Afganistán, Estados Unidos aún no ha podido irse. Una invasión de Venezuela requeriría un gran número de tropas, que ciertamente enfrentarán una fuerte resistencia armada. También tendría consecuencias importantes en toda América Latina, donde hay un sentimiento antiimperialista profundamente arraigado.
Lo más probable es que los planificadores estadounidenses calculen que la combinación de sanciones económicas contundentes, el aislamiento diplomático y la presión de la amenaza de una acción militar serán suficientes para expulsar a Maduro del poder, de una forma u otra. Esto no se descarta, pero sigue siendo una lucha de fuerzas vivas y el resultado no se decide de antemano.
Trump jugando con fuego
La bravuconada de Trump también está en parte dirigida al público estadounidense. Tiene un ojo puesto en las próximas elecciones presidenciales y está tratando de asegurarse el apoyo de la derecha republicana atacando a Venezuela y Cuba. En su discurso en Miami, destacó que el socialismo es una ideología fallida “que nunca permitiremos que llegue a las costas de Estados Unidos”, un comentario que apuntaba claramente a Sanders y los demócratas en general.
Está jugando con fuego. Las personas clave involucradas con Venezuela (Bolton, Cruz, Abrams, Rubio) son rabiosos anticomunistas que no dudarían en utilizar todos los medios a su disposición para aplastar las revoluciones bolivariana y cubana, independientemente de las consecuencias. Si bien la intervención militar directa podría no ser la opción más inteligente para el imperialismo estadounidense desde el punto de vista de un frío análisis de costo-beneficio, hay muchos que no piensan necesariamente de esta manera en el régimen de Trump.
La situación es muy grave. Debemos oponernos a esta agresión imperialista con todas las fuerzas a nuestra disposición. Algunos de la izquierda han intentado tomar una posición de “ni Maduro ni Guaidó”. Ese es un punto de partida completamente erróneo. Primero, porque no se trata de Guaidó, sino de los planes y ambiciones de Trump en Venezuela. Durante la lucha para oponerse a la agresión imperialista en Irak, todos los antiimperialistas consistentes tomaron una posición clara, independientemente del hecho de que Saddam Hussein fue un dictador asesino que había masacrado a su propio pueblo (como aliado del imperialismo). El caso aquí es aún más claro. Uno de los objetivos de la agresión estadounidense es precisamente aplastar la Revolución Bolivariana, o lo que queda de ella. No se necesita apoyar a Maduro y su gobierno para adoptar una postura intransigente de oposición a la agresión imperialista de Estados Unidos y su títere Guaidó.
Si Estados Unidos tiene éxito en este intento de golpe de Estado, no sólo se destruirán los logros restantes de la revolución, sino que también se destruirán sin piedad las organizaciones y cuadros de trabajadores, campesinos y pobres revolucionarios. Cualquiera que no pueda ver las implicaciones que esto conlleva no merece llamarse de izquierda.
¿Ni Maduro ni Guaidó?
De hecho, las consecuencias prácticas de esta posición de “ni, ni” se pueden ver en un ejemplo reciente. Un grupo de ex ministros chavistas han establecido la Plataforma para un Referéndum Consultivo. No representan a nadie más que a sí mismos y anhelan una solución “democrática” y “constitucional” a la crisis. ¡Como si pudieras convencer al imperialismo de detener la agresión imperialista agitando una copia de la Constitución! El 5 de febrero, este grupo se reunió con Guaidó con el objetivo de plantearle sus demandas. Como era de esperarse, fue Guaidó quien ganó capital político con eso, diciendo: “mira, incluso los ex ministros de Chávez están en contra de Maduro, tenemos puntos en común”.

De manera escandalosa, también estuvo presente en esta reunión Gonzalo Gómez, un miembro destacado de Marea Socialista (una sección simpatizante de la llamada “Cuarta Internacional”). Justificó su presencia en la reunión argumentando que “debemos hacer todo para evitar la guerra”. Bueno, seguramente, nadie quiere la guerra, pero lo que estamos tratando aquí es la agresión imperialista abierta y un intento de golpe de Estado. ¿Lo impides entablando un diálogo con el agente local de Trump? ¿Esperas convencerlo? ¿O haces un llamamiento a los trabajadores y campesinos para que se organicen y se armen (políticamente y con las armas) para luchar contra el imperialismo? Parece que el camarada Gonzalo elige la primera opción.
¿Significa esto que suspendemos las críticas al gobierno de Maduro? De ningún modo. Todo lo que significa es que tenemos que plantear la pregunta en términos de qué medidas se requieren para luchar realmente contra el plan de golpe de Estado imperialista.
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Los compañeros de Lucha de Clases en Venezuela están haciendo precisamente eso. A iniciativa suya, una serie de organizaciones revolucionarias en Caracas han organizado un mitin el viernes 22 de febrero con los siguientes eslóganes: “¡Prisión para Guaidó y sus cómplices! ¡No más impunidad para los golpistas! Disolución de la Asamblea Nacional golpista ya! ¡Armas para las milicias bolivarianas ahora! ¡Confiscación de las transnacionales imperialistas y monopolios nacionales involucrados en el golpe! ¡No más concesiones a la burguesía parasitaria! ¡Que los capitalistas paguen por la crisis!
Varias organizaciones y colectivos revolucionarios se han sumado a la convocatoria y también se ha planteado en los lugares de trabajo y en los sindicatos. Las organizaciones más grandes como el PPT no han firmado la declaración, pero han prometido participar en la manifestación. El Partido Comunista y otros colectivos del Frente Popular Antifascista y Antiimperialista han emitido una declaración pública que apunta en la misma dirección, aunque tampoco han firmado el llamamiento del 22 de febrero.
Otras sectores de entre las filas chavistas también están comenzando a entrar en acción por su cuenta. En la región de Apure, en la frontera con Colombia, la Corriente Revolucionaria de Bolívar Zamora ha revivido las Brigadas de Defensa Popular Hugo Chávez.
La idea central que los compañeros están proponiendo es que un serio intento contrarrevolucionario imperialista como este sólo puede combatirse eficazmente con medidas revolucionarias, enfrentándose a las multinacionales y los capitalistas locales que están detrás de la trama y confiando en el ímpetu revolucionario y entusiasmo de la clase obrera y de las masas pobres.
La posición de la Corriente Marxista Internacional es clara:
¡Manos fuera de Venezuela!
¡Oponerse al golpe imperialista!
¡Expropiar a la oligarquía y el imperialismo!
¡Armar a las milicias!

martes, 12 de febrero de 2019

¡No al golpe! ¡No a la guerra! ¡Manos Fuera de Venezuela!

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La Corriente Marxista Internacional rechaza el intento en marcha del imperialismo estadounidense de llevar a cabo un golpe de Estado en Venezuela. Lo que estamos presenciando es un intento flagrante de destituir al gobierno venezolano del presidente Maduro por parte de una coalición de países liderados por Trump. Este es el último episodio de una campaña de 20 años contra la Revolución Bolivariana incluyendo golpes de estado militares, infiltraciones paramilitares, sanciones, presión diplomática, disturbios violentos e intentos de asesinato.
 
Por orden de la Casa Blanca y después de reuniones en Washington, Juan Guaidó se auto-proclamó "presidente encargado" en un acto de calle en Caracas el 23 de enero. Esta declaración no tiene ninguna legitimidad en absoluto, pero fue inmediatamente reconocida por Trump, Bolsonaro, Duque, Macri y Almagro. Otros les siguieron, incluyendo 19 países de la Unión Europea. Luego pidieron al ejército venezolano que declarara su lealtad al nuevo "presidente". A esto le siguieron las sanciones impuestas por EE.UU. a la petrolera venezolana PDVSA y el embargo de sus activos en EE.UU. por valor de US$ 7.000 millones. El Banco de Inglaterra está reteniendo otros US$ 1.200 millones en oro perteneciente a Venezuela por instrucciones de los Estados Unidos. El objetivo es asfixiar a la economía venezolana para obligarles a someterse.
 
Estos actos de agresión imperialista flagrante se están llevando a cabo bajo la cobertura de la "democracia" y la "ayuda humanitaria". Seamos claros, el imperialismo mintió sobre sus razones para invadir Irak ("armas de destrucción masiva"), mintió sobre las razones para el bombardeo de Libia y siempre ha tratado de encontrar una justificación para la agresión imperialista. El gobierno de los Estados Unidos, que está construyendo un muro para impedir la entrada de migrantes, encierra en jaulas a aquellos que logran entrar y separa a los niños migrantes de sus padres, claramente no tiene la menor preocupación por la difícil situación de los migrantes venezolanos. Trump ha nombrado a Elliot Abrams como la persona a cargo de supervisar todas las operaciones para "restaurar la democracia en Venezuela". Eso te dice todo lo que necesitas saber al respecto. Abrams organizó la financiación de los Contras contra-revolucionarios en Nicaragua y respaldó a los escuadrones de la muerte en El Salvador y Guatemala en los años ochenta.
 
El golpe tiene tres objetivos principales. Uno es aplastar la Revolución Bolivariana, un objetivo que Washington ha perseguido por todos los medios posibles durante 20 años. En segundo lugar, esto permitiría al imperialismo estadounidense controlar las enormes riquezas petroleras y minerales de Venezuela. Finalmente, esto también serviría para dar una lección a los trabajadores y campesinos en todo el continente y, en particular, como una clara amenaza para la revolución cubana.
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Si este intento de golpe tiene éxito, será un desastre para el pueblo trabajador en Venezuela y más allá. Guaidó ya ha anunciado su programa: la privatización de empresas nacionalizadas (electricidad, acero, telecomunicaciones, cemento, etc.) y las tierras expropiadas; la “apertura” de la industria petrolera a multinacionales extranjeras en términos muy favorables; despidos masivos de trabajadores del sector público; la destrucción de todos los programas sociales; privatización de la asistencia sanitaria y la educación; un "presupuesto equilibrado" ... Este es un programa abierto de reacción en los campos social y económico.
 
Para implementar este programa, dicho gobierno tendría que aplastar la resistencia de los trabajadores y campesinos, suprimiendo las libertades democráticas, atacando las organizaciones sindicales y comunitarias y deteniendo a sus dirigentes. Conociendo el carácter de las turbas de la oposición reaccionaria y su historial, también podemos esperar que vayan a organizar linchamientos de chavistas.
 
Todos los socialistas, todos los antiimperialistas y todos los demócratas consecuentes tienen el deber de oponerse a este golpe con todas sus fuerzas. No hay espacio para la vacilación. No es posible adoptar una posición de “ni lo uno ni lo otro” frente a una agresión imperialista flagrante.
 
Esta situación se ha deteriorado por las vacilaciones de Maduro y la burocracia del PSUV y sus continuos intentos de buscar un compromiso con el imperialismo y la clase dominante de Venezuela. La continuación de esta política hoy tendría consecuencias nefastas.
 
El intento de golpe debe combatirse movilizando a los obreros y campesinos revolucionarios y asestando golpes al imperialismo y sus agentes locales, la oligarquía (banqueros, capitalistas y terratenientes). Deben fortalecerse y armarse la milicia y desarrollarla en cada barrio obrero, fábrica y comunidad campesina.
 
Guaidó ha pedido abiertamente un golpe militar, ha alentado el secuestro de bienes venezolanos por parte de Estados Unidos y ahora reclama la agresión militar de Estados Unidos contra Venezuela. Esto es una traición al pueblo venezolano. Debe ser arrestado y juzgado, y hay que cerrar la golpista Asamblea Nacional.
 
Las empresas multinacionales de los países involucrados en el golpe de Estado deben ser expropiadas. Las propiedades de los oligarcas involucrados en el golpe de Estado deben ser expropiadas. Los latifundios deben ser entregados a los campesinos. Estas propiedades deben ponerse bajo el control de los trabajadores y los campesinos como la base de un plan democrático de producción para atender las necesidades urgentes de las masas venezolanas.
 
La Corriente Marxista Internacional se compromete a continuar y redoblar los esfuerzos de la campaña Manos Fuera de Venezuela y llevarla al movimiento obrero y juvenil en todo el mundo con todas nuestras fuerzas. Llamamos a todas las organizaciones de izquierda, sindicales y juveniles que se unan a esta campaña.
 
¡Manos fuera de Venezuela!
¡Ni golpe, ni guerra imperialista!
¡Expropiar a los imperialistas y la oligarquía!
¡Trabajadores del mundo, uníos!
 
Corriente Marxista Internacional, Turín, 10 de febrero, 2019

Abajo el Golpe de Trump, Bolsonaro y Macri contra Venezuela: Fuera el Imperialismo de América Latina

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La agresión imperialista al pueblo venezolano forma parte de una reconfiguración política que viene acelerándose desde 2008, con el inicio de la crisis capitalista mundial, una crisis de carácter orgánica que ya lleva más de una década.
 
Con un mercado mundial cada vez más limitado la burguesía de los Estados Unidos impulsa una política proteccionista fronteras adentro y una política cada vez más agresiva (y temeraria) hacia afuera intentando fortalecer la apropiación de materias primas y la exportación de manufacturas y tecnología.
 
En este contexto el imperialismo viene desplegando su fuerza para recuperar el terreno perdido en América Latina a manos de China y Rusia durante el ciclo de los gobiernos post neoliberales que reorientaron parte de sus exportaciones de materias primas, y sus vínculos políticos, diplomáticos y militares, debilitando de manera relativa el dominio del imperialismo norteamericano. En este sentido la CEPAL señala que el comercio entre China y América Latina se multiplico 22 veces entre el 2000 y el 2013.
 
Con la llegada Donald Trump se produce un cambio sustancial, el imperialismo arroja su máscara amable, y poco creíble, de “buen vecino” que había ensayado Obama, y muestra ahora su feo rostro volviendo a la política del garrote. “América First” será el santo y seña para que el águila imperial se lance en picada contra las venas abiertas de América Latina. Cuenta para ello con 76 bases militares desplegadas en la región con las que busca consolidar un frente contra Venezuela y recuperar su dominio total sobre los inmensos recursos económicos de la región.
 
En el reciente Foro Económico Mundial de Davos, el Secretario de Estado Mike Pompeo declaro sin disimulo que estaban asistiendo a "la muerte del globalismo" transformando al foro capitalista en un sepelio. Lo que el ex mandamás de la CIA quería decir en este entierro (que se parece bastante al sepelio donde Fukuyama quiso enterrar la historia) es que el imperialismo ya no quiere depender de molestos “socios” que lo aten a regulaciones económicas o limiten su agresividad militar.

jueves, 31 de enero de 2019

Este Jueves 31 de enero en Argentina decimos: NO al golpe imperialista

Este jueves los compañeros de Manos Fuera de Venezuela nos movilizamos nuevamente contra la agresión imperialista y en solidaridad con los trabajadores, los estudiantes y los campesinos de Venezuela. Te esperamos!



martes, 22 de enero de 2019

Los acuerdos de la AN para promover un quiebre institucional y más bloqueos


El pasado 15 de enero, la Asamblea Nacional aprobó 4 acuerdos que se enmarcan en el intento de golpe de Estado avalado por el imperialismo y sus acólitos del cártel de Lima. Los acuerdos, tendrían una actuación en dos frentes, el internacional y el nacional, para lo cual, el acuerdo de usurpación de la presidencia actuaría como bisagra. En un frente interno, lo que buscaría la oposición sería promover un quiebre institucional en las Fuerzas Armadas, por lo que se acordó la necesidad de una Ley de Amnistía para aquellos militares que desconocieran al Presidente Maduro; mientras en el frente internacional, se buscaría acentuar el bloqueo económico con el acuerdo sobre la solicitud de protección de activos producto de la corrupción a 46 países, y el incremento de tensiones en la frontera a través de la solicitud del envío de “ayuda humanitaria”. Veamos con mayor detalle cada uno de ellos.
Acuerdo sobre la declaratoria de usurpación de la presidencia
En su artículo PRIMERO, el acuerdo declara “formalmente la usurpación de la Presidencia de la República por parte de Nicolás Maduro Moros”, desconociendo la elección presidencial del 20 de mayo de 2018 en la que un sector importante de la oposición decidió llamar a la abstención. Sin embargo, vemos que la misma oposición que llamó a la abstención para la elección presidencial, participó en las elecciones de gobernadores de octubre de 2017, que contaba con el mismo árbitro electoral, lo que demuestra la hipocresía de una oposición que cuando no encuentra vías electorales entonces recurre a los llamados de injerencia extranjera.
En ese mismo orden, el artículo SEGUNDO del acuerdo señala “Adoptar, en el marco de la aplicación del artículo 233, las medidas que permitan restablecer las condiciones de integridad electoral para, una vez cesada la usurpación y conformado efectivamente un Gobierno de Transición, proceder a la convocatoria y celebración de elecciones libres y transparentes en el menor tiempo posible”. Sin embargo, debemos recordar que la misma oposición tuvo la oportunidad en 2016 de designar nuevos rectores del Poder Electoral, oportunidad que desaprovechó cuando no lograron el cuórum necesario para que la Asamblea Nacional sesionase, por lo que desconocer luego el árbitro electoral sería alegar su propia torpeza política.
Sin embargo, la oposición utiliza todo su poder mediático y sus lobbies internacionales para desconocer una elección en la que por voluntad propia no participaron, agregando en su acuerdo que iniciarían “un proceso progresivo y temporal de transferencia de las competencias del Poder Ejecutivo al Poder Legislativo”, siendo “El Presidente de la Asamblea Nacional quien se encargará de velar por el cumplimiento de la normativa legal aprobada hasta tanto se restituya el orden democrático y el Estado de Derecho en el país”, lo que de consumarse implicaría un golpe de Estado.
Acuerdo en solicitud de protección de activos del Estado Venezolano
Así, en su artículo SEXTO, solicitan a los gobiernos antes señalados que “instruyan a los organismos regulatorios de las entidades financieras la prohibición expresa de cualquier manejo de activos líquidos del Estado venezolano en las cuentas acreditadas en ese país”, solicitud que en el artículo SEPTIMO, se haría directamente a las entidades bancarias.
Como vemos, el acuerdo se enmarca en la política de bloqueo financiero y comercial que ya venía adelantando el gobierno de los Estados Unidos contra el país, a través de sanciones a funcionarios y empresas que establecieran relaciones con Venezuela. Política que perjudica directamente a la gente de a pie, justamente a quienes ellos dicen querer brindar ayuda humanitaria.
Acuerdo para la autorización de la ayuda humanitaria
La oposición ha venido usando la grave crisis económica que atraviesa el país (y en la que ella tiene su cuota de responsabilidad) para demagógicamente hacer llamados a la comunidad internacional solicitando la apertura de un “canal humanitario”, esto no es nada nuevo, pero como vimos en el apartado anterior, los llamados a la ayuda humanitaria no se corresponden con los llamados a un bloqueo financiero que impiden los pagos para la importación de medicinas y alimentos.
Sin embargo, en el marco del intento de golpe, la Asamblea ha aprobado el “Acuerdo para la Autorización de la ayuda humanitaria para atender la crisis social que sufre el pueblo venezolano” cuyo principal objetivo sería el de incrementar las tensiones en las fronteras venezolanas. Lo que se busca con el llamado, es que un contingente con la “ayuda” intente ingresar a Venezuela sin el consentimiento del gobierno, lo que supondría ejercer presión desde dentro (con protestas) y desde fuera sobre la guardia fronteriza. Estrategia que además ha sido aplicada por el imperialismo allí donde ha buscado intervenir militarmente, sea directamente o con la contratación de mercenarios.
Por su parte, Pizarro, quien es diputado de Primero Justicia señalaría a través de su twitter:
“Le hacemos un llamado a todos los organismos internacionales: no permitan que la ayuda humanitaria sea utilizada para el control social ni la propaganda política, no permitan que la ayuda caiga en manos de los corruptos que han robado todos los recursos del país” (https://twitter.com/Miguel_Pizarro/status/1085936953902620673)
Con esto, buscan como mencionábamos antes, generar una situación en la que agentes no gubernamentales se encarguen de gestionar la “ayuda”, ejerciendo de esta manera soberanía y conformándose un germen de Estado opositor.
Si en realidad la supuesta comunidad internacional deseara ayudar a Venezuela, lo que deberían hacer, en primer lugar, es dejar que los venezolanos diriman sus diferencias y apegarse respetar el derecho a la autodeterminación, y, por otro lado, levantar los bloqueos y sanciones unilaterales contra las empresas nacionales, señalando además los criminales indicadores de las calificadoras de riesgo que son un mecanismo de guerra contra el país.
Acuerdo sobre la necesidad de una Ley de Amnistía
Por último, uno de los puntos fuertes de su estrategia golpista sería el “Acuerdo sobre la necesidad de una Ley De Amnistía para los civiles y militares que apegándose al Artículo 333 de La Constitución, colaboren en la restitución del orden”,el cual, en su artículo PRIMERO señala que se acuerda:
“Decretar una Ley de Amnistía y de Reconocimiento de todas las Garantías de Reinserción Democrática para los Funcionarios Civiles y Militares que colaboren o hayan colaborado en la Restitución del Orden Constitucional y la Restauración del Sistema Democrático en Venezuela”.
Si bien, el acuerdo habla de “civiles y militares”, el fin último es promover un quiebre dentro de las fuerzas armadas ya que la oposición necesita con urgencia contar con apoyos de fuerza para seguir con su plan golpista. Así, no es raro que en días pasados un grupo de militares prófugos, algunos desertores y otros buscados por estar relacionados con conspiraciones internas, leyeran un comunicado desde Perú llamando a sus ex compañeros a colaborar con una transición. Esto no puede ser producto de la casualidad si se toma en cuenta la rápida respuesta de los uniformados, por el contrario, deja ver que el plan ha requerido contactar y reunir a un grupo de desertores y prepararlos para ejercer presión.
Los llamados a las fuerzas armadas para que depongan al gobierno no son nuevas, el golpe de Estado de 2002 contó con la participación de sectores de derecha organizados internamente. Por su parte, María Corina Machado lleva más de un año con llamados continuos a los cuerpos castrenses. Lo que sí es de tener en consideración, es el número de oficiales que en el último año han sido detenidos por el DGCIM por estar involucrados en conspiraciones, lo que si bien muestra un trabajo intenso de inteligencia para evitar el quiebre, también nos dice que la unidad de las FF.AA. no es monolítica.
La abstención del Bloque 16 de Julio
La abstención del grupo parlamentario de 4 diputados de ultraderecha, denominado “16 de Julio” y conformado por partidarios de María Corina Machado, sobre el acuerdo de declaratoria de la usurpación de la presidencia, no pasó desapercibida por el resto de la oposición, y parece ahondar las divisiones que se creían superadas tras la reunión de la dirigente opositora con el diputado Guaidó días antes.
Las razones, serían la diferencia de criterio sobre la situación actual, pues si bien para la mayoría de la oposición, que desconoce la elección presidencial, Maduro estaría usurpando el Poder Ejecutivo, es decir, gobernando de facto, para el grupo de María Corina habría un vacío de poder que debe ser llenado a través de la juramentación de Guaidó como presidente interino. Esta diferencia sería el motivo por el cual el bloque 16 de Julio no votaría el acuerdo de usurpación, pues de hacerlo, estarían reconociendo que el vacío que dicen existe, habría sido llenado por Maduro.
Otros opositores, señalan que además de la abstención, los partidarios de María Corina no estarían asistiendo a las convocatorias de los “cabildos” convocados por la Asamblea Nacional. En la práctica, lo que se demuestra es que más allá de la influencia de la ultraderecha en las redes sociales y su capacidad de contaminar la opinión, tienen una escasa capacidad organizativa y de movilización al margen del conjunto de la oposición, por lo que a falta de músculo político recurren al permanente chantaje de los demás dirigentes (a quienes acusan de colaborar con él “régimen”) y a sus relaciones con la derecha internacional.

Solidaridad Argentina con Venezuela Bolivariana: Convocan concentración frente a la Embajada este miércoles 23


Resumen Latinoamericano, 21 de enero 2019
Organizaciones sociales y populares de Argentina solidarias con la Revolución Bolivariana convocan a respaldar al pueblo y gobierno de Venezuela (atacado por el imperialismo y la oposición fascista), este miércoles 23 de enero a las 17 horas. La concentración de apoyo se realizará frente a la Embajada de la República Bolivariana de Venezuela en la calle Luis María Campos 170.
El 23 de enero también se realizará una gran movilización en Caracas y frente a las diferentes embajadas del mundo.
VENEZUELA SE RESPETA!
NO A LOS INTENTOS GOLPISTAS Y A LA OFENSIVA IMPERIALISTA!
EL 23 A LAS 17 HS. TODOS Y TODAS A LA EMBAJADA!!

domingo, 13 de enero de 2019

En Venezuela está en marcha un intento de golpe de estado imperialista


Hay que decirlo claramente, lo que está sucediendo en Venezuela es un intento de golpe de estado. El 10 de enero se juramentó el presidente Maduro para un nuevo mandato. Había ganado las elecciones del pasado 20 de mayo, en las que un sector de la oposición decidió participar y otro boicotearlas. El 11 de enero, Juan Guaidó, el presidente de la opositora Asamblea Nacional (en desacato desde 2015) desconoce al presidente Maduro y se declara dispuesto a asumir la Presidencia “con el apoyo de las fuerzas armadas, el pueblo y la comunidad internacional”.
Aparte de ser una decisión totalmente ilegal, tomada por un organismo que está en desacato y ademas sin seguir ningún precepto constitucional, el llamado es a las fuerzas armadas a derrocar al presidente electo. Esto tiene un nombre: golpe de estado.
El primero en responder fue el secretario general de la OEA Almagro, uno de los instigadores del golpe que fue más allá de las palabras de Guaidó y declaró que este era presidente (algo que él no dijo). Esto es lo que dijo Almagro:
“Saludamos la asunción de @jguaido como Presidente interino de #Venezuela conforme al artículo 233 de la Constitución Política. Tiene nuestro apoyo, el de la comunidad internacional y del Pueblo de #Venezuela #OEAconVzla” (https://twitter.com/Almagro_OEA2015/status/1083780923026477056)
Claramente Guaidó es más precavido, dice estar dispuesto a asumir la presidencia, pero Almagro, en su obsesión enfermiza por deshacerse de Maduro lo nombra ya presidente.
El secretario de estado de EEUU Pompeo ya había hecho el 10 de enero un llamado parecido a las Fuerzas Armadas a destituir a Maduro, ergo, a un golpe de estado, y además con carácter de urgencia (AHORA):
“EEUU condena usurpación ilegítima de poder de #Maduro e insta a quienes apoyan al régimen, incluidas las fuerzas de seguridad que juraron respaldar la constitución, a que no sigan permitiendo represión y corrupción. El momento para regresar a la democracia en #Venezuela es AHORA.” (https://twitter.com/USAenEspanol/status/1083479532257136642)
En su mensaje golpista, Pompeo hablaba específicamente de la capacidad de la Asamblea Nacional (opositora, en desacato) de ‘recuperar fondos robados’, que se encuentran en los EEUU, es decir ofrecen financiación al golpe:
“La Asamblea Nacional lleva la llama de la democracia en nombre de #Venezuela en estos días oscuros de la dictadura de Maduro. Aplaudimos sus esfuerzos para recuperar fondos robados para el pueblo venezolano.”
La idea es crear un “gobierno paralelo” al que puedan reconocer y sobre esa base forzar un “cambio de régimen”.
El 11 de enero, en llamada telefónica a Guaidó, Pompeo reiteró su apoyo a la Asamblea Nacional como única autoridad legítima, aunque evitó describir a Guaidó como presidente (por ahora) (ver https://medium.com/@USAenEspanol/llamada-del-secretario-pompeo-con-el-presidente-de-la-asamblea-nacional-venezolana-juan-guaidó-af9762733fbb)
El 12 de enero en otra declaración oficial (https://www.state.gov/r/pa/prs/ps/2019/01/288441.htm), el Departamento de Estado de EEUU continúa y aumenta su apoyo al golpe en marcha, del que ellos son parte promotora. La declaracion incluye una instrucci’on clara y precisa de “cambio de régimen”: “es hora de iniciar la transición ordenada a un nuevo gobierno”
Entonces, el plan está en marcha. La visita de Pompeo a Brasil para la juramentación de Bolsonaro y después a Colombia y la posterior declaración del cártel de Lima (con la honrosa excepción de Mexico) eran pasos previos necesarios que preparaban este escenario.
El intento de golpe de estado sólo puede tener éxito si logra ganar a un sector significativo de las Fuerzas Armadas o mediante una intervención militar (un gobierno efectivo no se crea declarandolo por Periscope). En última instancia cualquier gobierno se basa en el monopolio de la fuerza para poder hacer efectivas sus decisiones.
Para incrementar las posibilidades de que la FANB se quiebre, la Asamblea Nacional está discutiendo una “ley de transición” en la que se ofrece inmunidad a todos los que salten la talanquera. Según Reuters “El documento de 17 páginas lleva por título ley que “rige la transición a la democracia” e incluye un artículo en el que se acuerda una amnistía para presos políticos y además crearía “incentivos jurídicos” para que funcionarios “civiles y militares” participen en el proceso “de restablecimiento del orden constitucional”” (https://mobile.reuters.com/artic…/…/lta/idLTAKCN1P52HL-OUSLT)
Los servicios secretos de los EEUU han estado trabajando duro en tratar de comprar o chantajear a militares de alta graduación para que encabecen un movimiento contra el presidente electo. En los últimos años ha habido toda una serie de conspiraciones golpistas, sin éxito hasta el momento. El alto mando militar tiene un interés material en el mantenimiento del actual orden constitucional. El gobierno ha entregado a los militares jugosos contratos (a través de la empresa CAMIMPEG y además ha colocado a muchos mandos militares al frente de empresas públicas, una fuente sustanciosa de ingresos legales e ilegales. Pero eso no quiere decir que siempre y en todo momento se vayan a mantener leales. Si ven que hay una posibilidad de que Maduro sea derrocado, sin duda habrá sectores de la alta oficialidad que ante la oferta de inmunidad y preservación del patrimonio estén dispuestos a participar en un golpe de estado o en algún tipo de “transición negociada” (un golpe con otro nombre).
El Washington Post, citando fuentes de los servicios secretos de EEUU, afirmaba que el jefe de las fuerzas armadas Vladimir Padrino, habría pedido a Maduro que renunciara o de lo contrario sería él el que dimitiría.Lo más probable es que esto sea un intento más de intoxicacion por parte de Washington, pero no se puede descartar un escenario de ese tipo en algún momento.
El propio borrador de “ley de transición” (http://puntodecorte.com/wp-content/uploads/2019/01/10E-T-Ley-Marco-del-Estatuto-08-01-19.pdf) de la Asamblea Nacional (en desacato) es explícito acerca de los objetivos centrales del golpe en el terreno político y económico:
“se abolirán los controles centralizados, medidas arbitrarias de expropiación y otras medidas similares…. A estos fines, se sustituirá el modelo centralizado de controles de la economía por un modelo de libertad y de mercado basado en el derecho de cada venezolano a trabajar bajo las garantías de los derechos de propiedad y libertad de empresa.”
Es decir se devolverán las empresas nacionalizadas a sus antiguos dueños privados (incluyendo las de telecomunicaciones, eléctricas, SIDOR, cementeras, etc), así como los latifundios. Es de notar que se habla de los derechos de propiedad y empresa, pero no se menciona para nada los derechos de los trabajadores, que van a ser abolidos.
“Las empresas públicas serán sometidas a un proceso de restructuración que asegure su gestión eficiente y transparente, incluso, mediante acuerdos público-privados.”
Es decir, el despido masivo de trabajadores de las empresas del estado y la entrada del capital privado en las mismas, una política de saqueo que ya demostrado ser un desastre en todos los países donde se ha aplicado.
Hay obviamente otros factores en la ecuación. Uno es el propio hecho de que la amenaza, real, de intervención imperialista tiende a unir las fuerzas del chavismo, incluso de los sectores críticos y los desencantados, ante la amenaza externa. El sentimiento, sano, de oposición a la injerencia extranjera es muy fuerte en Venezuela y va más allá del núcleo duro que sigue votando al PSUV.
A eso se añaden las declaraciones bastante fuertes que ha hecho Rusia contra ningún tipo de intervención en Venezuela, que además han ido acompañadas de maniobras militares y la presencia en el país de bombarderos rusos Tu-160, capaces de portar armas nucleares. Desde el punto de vista geoestratégico del conflicto entre Rusia y EEUU, Venezuela es un punto de apoyo importante para Rusia que no parece dispuesta por ahora a dejar perder. Rusia además ha adquirido importantes intereses en Venezuela en forma de contratos petroleros y otros y no parece estar dispuesta a dejar caer al gobierno de Maduro, después de sus éxitos en Crimea y Siria.
Ante estos hechos, no hace falta decirlo, la posición de cualquier demócrata, y por supuesto la de cualquier revolucionario, socialista y anti-imperialista, es la de rechazar esta escandalosa injerencia imperialista y el descarado intento de golpe de estado de la oposición reaccionario.
La Corriente Marxista Internacional ha manifestado por activa y por pasiva que no apoya las políticas del gobierno de Maduro y no llamó a votar por él el pasado 20 de mayo. De lo que estamos hablando aquí es de otra cosa, de si apoyamos o adversamos el intento de golpe de estado en marcha, que de triunfar llevaría a tomar las riendas del poder de manera directa a la burguesía reaccionaria y al imperialismo con efectos que todos podemos imaginar para la clase trabajadora y el pueblo pobre, en Venezuela y más allá.
No suspendemos nuestra crítica al gobierno de Maduro. Pensamos que su política (de conciliación de clase) no solamente es incapaz de resolver la profunda crisis económica, sino que además en muchos aspectos representa un retroceso importante de los logros de la revolución bolivariana, por acción u omisión. Además esta política mina y debilita la lucha efectiva contra el imperialismo, en primer lugar porque desmoraliza las masas obreras y populares que son el baluarte y la fuerza motriz de la revolución, pero además porque se basa en concesiones vergonzosas al capitalismo turco, chino, ruso y también estadounidense y francés (veánse los más recientes contratos petroleros suscritos con EREPLA y Maurel and Prom)
Pero todo eso no significa de ninguna manera tener una postura ambigua ni neutral ante el golpe de estado en marcha, al contrario, de manera clara y enfática nos oponemos enérgicamente. Y además avanzamos el programa que pensamos que es necesario para combatirlo de manera efectiva: la expropiación de todas las empresas multinacionales de los países implicados en el plan golpista y de todos los capitalistas que lo financian y lo alientan; el armamento general del pueblo y el fortalecimiento de las milicias; el control obrero y la contraloría revolucionaria a todos los niveles para combatir a la quinta columna burocrática reformista y vende-patrias; la entrega de los latifundios a los campesinos organizados y de las fábricas ociosas o semi-paralizadas a los trabajadores para levantar un plan nacional de producción bajo control obrero que empiece a satisfacer las necesidades inmediatas de las masas; el repudio inmediato y total del pago de la deuda externa; un llamado a la clase trabajadora y los pueblos del mundo a defender la revolución bolivariana contra la agresión imperialista.
¡NO PASARÁN!

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Esta información no nos pertenece, pertenece a quienes quieran tomarla para lanzarla a la línea de fuego.