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"Al sur de la Frontera" de Oliver Stone

"Al sur de la frontera" (2010) de Oliver Stone (subtitulada) from César Zamboni on Vimeo.

“Hay una revolución en marcha en América del Sur, pero la mayoría del mundo no lo sabe. Oliver Stone se embarca en un viaje a través de cinco países para estudiar los movimientos sociales y políticos, así como la percepción errónea de los principales medios de comunicación de América del Sur, a través de las entrevistas a siete de sus presidentes. En conversaciones informales con los presidentes Hugo Chávez (Venezuela), Evo Morales (Bolivia), Lula da Silva (Brasil), Cristina Kirchner (Argentina), así como su marido y ex presidente Néstor Kirchner, Fernando Lugo (Paraguay), Rafael Correa (Ecuador), y Raúl Castro (Cuba), Stone obtiene datos importantes y arroja nueva luz sobre las transformaciones en la región”

Fuente: http://www.larevolucionvive.org.ve/spip.php?article1721

Las gangrenas políticas no se curan con paliativos

«La pobreza, la miseria, la exclusión no la vamos a solucionar con pañitos de agua tibia. Bien decía Simón Bolívar: «Las gangrenas políticas no se curan con paliativos»; yo pudiera decir también: Las gangrenas sociales no se curan con paliativos. La única manera, la única verdadera manera,aceptémoslo así, entendámoslo así: cada día más en que nosotros podamos conducir a nuestropueblo a su plena liberación social y económica es a través de una revolución plena, de una revolución integral, una revolución que debe asumir lo económico, es decir una revolución que debe serademás de política, además de social, económica en profundidad. Lo voy a decir de una vez, nosotros debemos dejar atrás el modelo capitalista que se instaló en Venezuela durante tanto tiempo; dentro del marco del modelo capitalista, del modelo económico capitalista no es posible la soluciónde los gravísimos problemas que tiene la sociedad, la pobreza, la miseria y la exclusión.»

           Hugo Chavez




Filosofía de la Justicia Socialista

Escrito por Fernando Buen Abad

En el hambre, el desempleo y la ignorancia se condensan todos los crímenes y los delitos

Ilustración: ¨La Justicia y la Ley¨ (1923-24) Mural de José Clemente Orozco

Esa idea de “Justicia” incubada por el capitalismo, que defienden no pocos jueces, abogados, profesores y policías… entre otros, es nada menos que un amasijo ideológico emanado de los intereses de clase que, con algunos pasadizos ingeniosos, ha servido principalmente para engañar, asustar y someter a los pueblos. Sin la trama ideológica diseñada, por ejemplo, para resguardar la “propiedad privada” la mascarada entera de la “Justicia” burguesa se derrumba en segundos
Sin el tejido de intereses de clase, subyacentes en el cuerpo ideológico de la mayoría de las leyes y reglamentos burgueses, la idea de “Justicia”, que financia el capitalismo, no es más que un circo demagógico, tramposo y corrupto, padre de muchas de las peores injusticias perpetradas contra la humanidad. Hablar de Justicia no es asunto exclusivo de jueces, abogados o de “especialistas”. Tampoco es asunto sólo de instituciones gubernamentales. Es asunto de un pueblo entero y de su revolución en específico. Hablar de “Justicia” es parte de la lucha.
Es verdad irrefutable que los pueblos claman por mejor y más expedita “Justicia”, pero no claman por la “Justicia” de los amos, no claman por la “Justicia” de los latifundistas, de los banqueros, de los empresarios y de los clérigos que, por ejemplo, han instalado su “derecho” a la usura como un principio universal de privilegios para esquilmar a los pobres y convertirlos, además de víctimas del capitalismo, en “criminales”. Defender semejante aberración es necesariamente un delito.
A espaldas de los pueblos, las oligarquías imperialistas se reparten el botín producto de explotar a los pueblos, a sus trabajadores y a sus recursos naturales. Banqueros, empresarios, terratenientes e iglesias con ayuda de no pocos gobiernos serviles, mueven inmisericordes sumas de “ganancias” delincuenciales, mientras hunden en la miseria, el desamparo, el desempleo y la desesperación a pueblos enteros. La suma de desocupados a nivel mundial es hoy monstruosa, el hambre es una amenaza a todo galope, la ignorancia arrasa generaciones enteras y ya sufrimos un impasse de tristeza desgarradora que mezclada con desolación y desesperanza configuran un delito universal incalculable contra la humanidad. ¿Qué “Justicia” toma cartas en este asunto? Sólo la nueva Justicia socialista que los pueblos deben impulsar para su salvación plena. Todo lo demás es, ahora mismo, palabrería y engaño. No alcanza con buenas voluntades filantrópicas.
Urge poner sobre la mesa de todos los debates emancipadores el concepto de Justicia que la historia actual de la humanidad reclama inmediatamente. No hay pretextos a menos de que seamos cómplices de todos los crímenes sistemáticos acurrucados en cada fechoría del capitalismo en las fábricas, en las iglesias, en los bancos, en los campos, en las escuelas… en los “asesinatos democráticos” que ya horrorizan a nuestra historia entre carcajadas de burócratas yanquis. Urge poner sobre la mesa, el debate sobre la Justicia socialista y no distraernos con encrucijadas reformistas ni maquillajes de ocasión. Urge ir a fondo porque la “Justicia” de la burguesía ya ha cometido injusticias monstruosas que llenan páginas de historia, celdas penitenciarias, expedientes judiciales amontonados en oficinas inclementes, llantos, muerte, dolor, vejaciones, torturas, desesperanza y rabias… un verdadero “crimen de lesa humanidad”. ¿Quién responde por eso?
No hay libertad imaginable sin Justicia socialista. El capitalismo es un crimen perpetrado por sociedades anónimas, alianzas y “convenios internacionales” cuyo camuflaje aberrante y degenerado consiste en hacerse pasar por sistema legal y justo. El capitalismo es hoy un sistema de ladrones que secuestraron las herramientas de producción y despojaron a la humanidad de su derecho legítimo a desarrollarse y ser feliz. Ese secuestro de las herramientas de producción, tipificable como delito de lesa humanidad, conlleva crímenes horrorosos en los que podemos listar guerras usureras, terrorismo mediático y degeneración intelectual. Golpizas, insultos, humillaciones, vejaciones y discriminación a mansalva en cada episodio del sistema, cada día y cada instante. Desde la perversión del asalto a la plusvalía, hasta las misas dominicales que exigen sumisión y resignación, pasando por las no pocas farsas electoreras burguesas y los nada ingenuos programas de televisión enajenantes… un delito impulsa al otro, se solapan y se camuflan.
En una etapa de transición hacia el socialismo, la Justicia tiene el deber supremo de frenar todo intento retrógrado, todo intento regresivo contra los avances materiales y concretos y toda ofensiva contra los avances de la conciencia emancipadora. Lo Justo es obedecer rigurosamente el camino de la mayoría que ejerce su voluntad democrática y participativa para liberarse de los yugos burgueses. Lo Justo es que nadie imponga injusticias contra el pueblo movilizado para salir del capitalismo. Eso incluye hacer ese tipo de Justicia que torna visibles todos lo manejos invisibles que el capitalismo ha inventado y sancionarlos ejemplarmente. Justicia para la emanciparnos de la ideología de la clase dominante. Que los pueblos dejen de ser blanco de la represión “legal” y que los pueblos no sean rehenes o extranjeros de su propia tierra.
Que, durante el esclavismo, la esclavitud no fuese considerada delito no implica que se acepte, mansamente, una campaña burguesa exculpadora de todo atropello contra el género humano. Que el capitalismo no considere a la explotación como un delito, en los hechos punible, no implica que debamos entonces celebrarlo como un triunfo de la legalidad burguesa ni como un ejemplo de fortaleza moral jurídica. Por lo demás no podemos ser tan ingenuos como para seguir confundiendo a la Justicia con las instituciones que se suponen salvaguarda y activadoras de aquella, y que bajo el capitalismo sólo la degradan confunden y postergan. Hay que combatir a todas las instituciones y todas las condiciones en las que el ser humano vive como un ser miserable, explotado, oprimido, alienado… mutilado en suma e incapacitado para desarrollar todas sus cualidades actuales y futuras. No permitamos que una aristocracia sustituya a otra por más disfraz revolucionario que se invente. El problema de la Justicia no es un problema “moral”, todo lo contrario, es un problema material y concreto vinculado a la distribución de la riqueza física e intelectual, sus condiciones objetivas de igualdad y acceso a las herramientas propias de la dialéctica del desarrollo, indisolublemente individual y colectivo.
En una situación transicional hacia el socialismo es necesario afianzar la idea de que sólo se logrará plena Justicia cuando no existan los antagonismo de clases, cuando haya un reparto equitativo de los bienes y las herramientas de producción, cuando la humanidad goce de la libertad que construyó con mano propia. Los seres humanos tendrán Justicia plena sólo cuando den por terminadas las relaciones de producción que hoy generan la miseria y las crisis inmorales que derivan de ella. Eso no se logrará con dictados morales o moralistas, sobre el orden actual del mundo, sino con la supresión efectiva y definitiva del capitalismo.
A la Justicia socialista no le alcanza con remordimientos funcionales que reconocen al capitalismo como fuente delictiva suprema, vengan de donde vengan los confesionarios, de lo que se trata es de alcanzar un estadio de organización social en el que la Justicia sea una de las condiciones concretas de toda forma de felicidad colectiva y entonces sea justo el deber y sea justo el placer de crecer sin interrupciones, sin esclavitudes y sin mezquindades. La transición al socialismo debe asegurar las bases de semejante avance, sin dilación, si dudas y sin escamoteos.
No importa que tan ingeniosos sean los enredos “lógicos” o procedimentales que inventen los leguleyos burgueses para hacernos creer que la Justicia es una utopía ya realizada por el “Derecho” capitalista, la realidad es contundente, ofensiva, degradante y desafiante. Entre otras cosas porque el “Derecho” en manos de la burguesía ha sido incapaz de hacer Justicia, su rezago monstruoso, los millones de expedientes arrumbados en las oficinas de los jueces… y los millones de inocentes en las cárceles y en la humillación (por dar un ejemplo parcial) son prueba de su derrota. Es impensable la Justicia, hoy, sin tocar radicalmente al capital ni a la ganancia.
La palabra Justicia es una palabra profunda e histórica cuya base semántica debe, indisoluble y necesariamente, ascender a lo material y lo concreto. Su significado no es un problema de diccionario sino de la praxis. Comprende a la conducta virtuosa de vigilar que cada quien tenga lo que le corresponde, bajo las directivas del derecho, la razón y la igualdad de condiciones socialistas. Pero la Justicia implica mucho más que distribución o vigilancia de las leyes. Contiene la premisa de la igualdad de trato en igualdad de condiciones y para la igualdad de bienestares inclusivos. Irrenunciablemente inclusivos. La Justicia no puede ser reducida a un cuerpo de razones y operaciones represivas, debe ser producto objetivado de un filosofar humanista emanado del socialismo científico. Bajo el capitalismo la Justicia ha sido reducida a meditaciones del fetichismo metafísico burgués donde reina la palabrería que reza la “igualdad” de todos ante la ley, cuando en la realidad sólo se enmascara un laberinto de corrupción y de opacidad burocrática y técnica, que agudizan la injusticia y las condiciones de desigualdad propias de las sociedades divididas en clases.
La Justicia no existe sin justicia social y aun los Estados en transición al socialismo corren peligro si no superan a la “Justicia” burguesa que sobrevive en ellos. Peligro serio si no se combate la influencia hegemónica de la burguesía en el campo de las “leyes” diseñadas a su conveniencia. La “Justicia” no puede reducirse a la idea de “monopolio de la coerción”, sino que debe ser, dialécticamente, herramienta de un poder emancipatorio y garante de la emancipación permanente. Por eso uno de los principios esenciales como el de “de cada cual según su capacidad; a cada cual según su trabajo”, adquiere sentido sólo cuando incluye la objetivación de la emancipación, también, del pensamiento, de la cultura, de los hábitos y de los gustos… porque expresa que la sociedad, para ser justa, debe encarnar, volver carne, de sus miembros, la lucha y la garantía de la emancipación plena y permanente. Sólo así la Justicia socialista será por naturaleza, la base de una sociedad justa “la más justa de todas”, “la única verdaderamente justa”. Y eso implica, al menos, desarrollar la Justicia frente a las necesidades, la Justicia frente a las capacidades, el problema de la libertad, el problema de la igualdad, el problema del desarrollo y el problema de la inclusión de todos en los modelos de planificación para el corto, el mediano y el largo plazo. En suma, desarrollar el Socialismo científico. Especialmente el derecho universal e inalienable a luchar por la Revolución Permanente. Eso sí que es Justo, porque es necesario.

Manifiesto del Movimiento por el Control Obrero de la Gran Caracas

A continuación les presentamos el manifiesto elaborado por los compañeros y compañeras que forman parte del Movimiento por el Control Obrero de la Gran Caracas, de cara al nacimiento del gran Polo patriótico (GPP) y a su construcción desde las bases, así como también, de cara a la situación actual de la lucha del movimiento obrero venezolano contra los ataques del capital y de la burocracia del estado burgués, planteando por lo tanto, la necesidad de profundizar y radicalizar el proceso revolucionario para poder derrotar al capitalismo, y asegurar así el triunfo del pueblo en la próxima batalla electoral del 7 de Octubre.


MANIFIESTO DEL MOVIMIENTO POR EL CONTROL OBRERO DE LA GRAN CARACAS


Vivimos en una sociedad atravesada y desgarrada por profundas y terribles contradicciones. A pesar de que una buena parte de los hombres y mujeres que forman parte de la sociedad venezolana y mundial no se han dado cuenta aún de ello (o no quieren quizás darse cuenta de ello), vivimos en un mundo donde pocos gobiernan a muchos, donde un puñado de capitalistas y latifundistas, se apropian gratuitamente de la mayor parte del fruto del trabajo de las masas obreras y campesinas. La vida bajo el capitalismo es una permanente batalla diaria por el sustento, una batalla que deben realizar todos los días los oprimidos de la sociedad, por alcanzar las condiciones mínimas para sobrevivir, una batalla que cada día más deja de ser netamente económica para pasar a hacer una lucha política tenaz contra la burguesía y sus medios de dominación.
Sin embargo, tal ha sido el impacto de los medios de dominación de la burguesía sobre los pueblos, sobre todo de sus aparatos ideológicos, tales como la educación oficial y los medios de comunicación, que ha logrado la disociación de millones de personas que no desean sentirse parte del pueblo, de las masas trabajadoras, y siguen repitiendo consciente e inconscientemente las mentiras y falsas consignas de la burguesía, sirviendo así a sus mecanismos de dominio que los aislan y alienan del conglomerado explotado.
A pesar de ello, como consecuencia de las propias contradicciones del sistema capitalista que tienden a conducir a la sociedad a períodos de crisis cada vez más graves y profundas, sus efectos sobre la población se hacen cada vez más visibles, devastadores y terribles, como el caso de Grecia donde la edad de jubilación ascendió a 73 años, o en España donde el desempleo general supera el 20% y el juvenil 50%, lo que genera como consecuencia un despertar de las masas trabajadoras que durante años estuvieron en su mayoría aletargadas frente al sistema, generando movilizaciones cada vez mayores y poderosas de las masas obreras contra el capitalismo, no sólo en Grecia o España sino en todo el mundo, como hemos podido ver en Egipto, Túnez, Chile, Gran Bretaña, el resto de Europa y del mundo árabe, e incluso hasta en los EEUU.
En el caso de nuestro país, como consecuencia de esas contradicciones, que se reflejaron concretamente en décadas de la más cruda miseria y opresión para nuestro pueblo, la clase trabajadora venezolana y el pueblo oprimido en su conjunto despertaron también del letargo político al que estuvieron sometidos durante décadas, para comenzar a tomar con ambas manos las riendas de su propio destino como pueblo, iniciándose así, el período histórico que ha sido denominado como la Revolución Bolivariana.
Es en este contexto histórico que decimos que Bolívar y Zamora han despertado en nosotr@s para continuar la lucha que ellos encabezaron siglos atrás contra los opresores, opresores que a diferencia de aquellas épocas, lo único que han cambiado es el disfraz con el cual se nos presentan, pero sin embargo, no han cambiado casi nada en lo que respecta a la esencia de su explotación sobre el pueblo.
La lucha que actualmente está librando la clase trabajadora contra la burguesía venezolana cada vez que organiza un sindicato revolucionario y clasista en una empresa, o cada vez que ocupa una fábrica cerrada para ponerla a producir bajo control de l@s trabajador@s, así como la lucha que libran l@s trabajador@s estatales cada vez que organizan un sindicato o un consejo de trabajador@s a fin de luchar contra el sabotaje promovido por la burocracia contrarrevolucionaria e implementar el control obrero sobre la administración y producción o sobre el proceso de trabajo en general, es una continuación de las luchas que libraron Zamora y del ejército campesino revolucionario contra los antiguos latifundistas, usureros y empresarios de la época, así como la lucha de Bolívar y del ejército popular independentista contra esclavistas, latifundistas y contra el imperio español. Todas estas luchas son simplemente fases históricas de una única lucha, la lucha de clases entre opresores y oprimidos, la lucha de las masas trabajadoras por expropiar a quienes diariamente han expropiado durante siglos el fruto de su sudor y esfuerzo, a fin de poner tales riquezas al servicio de toda la sociedad y no de un puñado de parásitos.
A pesar de que como planteamos arriba, millones de trabajador@s a nivel mundial no se consideran parte de la clase obrera, es importante destacar que todos y todas las que devengamos un salario, que vendemos nuestra fuerza de trabajo a un patrono y que no poseemos otros medios de producción ni herramientas de trabajo más que nuestra propia fuerza de trabajo y preparación técnica, somos todos obreros; ya sea que laboremos de conserjes, vigilantes, ingenier@s, oficinistas u otr@s, todos generamos la riqueza que hace posible la existencia de la sociedad, ya sea en forma de dinero o de bienes y servicios, a cambio de lo cual recibimos una parte muy pequeña en forma de salario.
Ahora bien, dentro de la lucha de clases, la burguesía trata siempre de acercarse a los propios dirigentes de la clase trabajadora, a fin de engañarles y comprarles, siendo éstos al final víctimas de la avaricia heredada del sistema, que terminan colocándose también el disfraz de la burguesía, repitiendo muchas veces sus peores prácticas. Todo esto lo realiza la burguesía con el fin de tener sus propios agentes políticos dentro de nuestras propias filas revolucionarias, como un mecanismo más sutil de dominación de la clase obrera.
He allí una de las contradicciones políticas esenciales de nuestro proceso revolucionario: La existencia de una burocracia contrarrevolucionaria que posee todavía un fuerte liderazgo frente al movimiento popular revolucionario, y que sin embargo, no apoya un programa de cambios y transformaciones verdaderas y radicales de nuestra sociedad actual, que plantee como tareas esenciales, la abolición del estado burgués como aparato de opresión de la clase obrera por parte de la burguesía, y su substitución por un estado construido sobre la base de los consejos de trabajador@s, verdaderamente democrático y al servicio de las mayorías oprimidas, así como también, la socialización de la propiedad de los latifundios, de la industria y de la banca, a fin de ponerles al servicio de la construcción de una economía socialista bajo control de la clase trabajadora, que satisfaga las principales necesidades de nuestro pueblo, y contribuya a lograr para éste la mayor suma de felicidad posible.
Dicha burocracia, es la misma que le cierra cada vez más las puertas al pueblo en las instituciones, que sabotea el funcionamiento de las misiones, que hace más lentos los procesos de trámite para la ejecución de políticas gubernamentales que son imprescindibles para el bienestar de nuestras comunidades, que desvía recursos para proyectos sociales de salud, alimentación o infraestructura, que persigue y acosa al movimiento obrero organizado dentro del estado, que le tiende la mano a la derecha cuando habla de revolución, en fin, que sabotea descaradamente al proceso revolucionario jugando a su derrota y buscando hacer un daño enorme a la gestión de nuestro Camarada Presidente Hugo Chávez.
Por todo lo expuesto arriba, nosotr@s, l@s trabajador@s que formamos parte del Movimiento por el Control Obrero de la Gran Caracas, conscientes de nuestro papel en la historia, y por lo tanto, conscientes de que es necesario dotar de un programa de lucha revolucionario al movimiento popular, así como de construir espacios para la dirección colectiva del proceso revolucionario que hagan frente al ala reformista y burocrática de la dirigencia de nuestra revolución, hemos tomado por obligación trabajar arduamente en la construcción colectiva de tales espacios, que nos permitan articular las distintas luchas de los trabajadores y trabajadoras de distintos ministerios, instituciones estatales, fábricas y demás empresas en una sola lucha, a fin de promover la unidad del movimiento obrero y la movilización cada vez más masiva de la clase trabajadora y el pueblo todo en la lucha por la construcción del socialismo.



En ése sentido DECLARAMOS:


•Basta de precarización del trabajo juvenil y del adulto mayor, la tercerización e inestabilidad laboral.


•Contra la discriminación por raza genero o edad de cualquier trabajador o trabajadora.


•Basta de persecuciones, acoso laboral, amedrentamiento contra l@s trabajador@s que se organizan en sus centros de trabajo. l@s trabajador@s tienen plenos derechos a organizarse, ya sea en sindicatos, comités de prevención y salud laboral y/o en consejos de trabajador@s.


•Contra la discriminación por orientación sexual, identidad de género y/o expresión de género.


•Apoyo total a las luchas de mujeres y hombres por sus derechos a la crianza de sus hij@s en edad inicial y la extensión de los periodos de lactancia materna.


•Basta de cerrar los medios de comunicación del Sistema Nacional de Medios Públicos (SNMP) a la difusión de las luchas de la clase obrera contra la burocracia y contra la manipulación sobre la noticia de las luchas obreras que hace el sector privado.


•Contra la discrecionalidad del Ministerio del Trabajo en relación con los conflictos laborales del sector público.


•Por una nueva y revolucionaria Ley Orgánica del Trabajo y la Ley Especial de Consejos de Trabajador@S


•Basta del sicariato por parte de patronos privados y uso de los organismos de fuerza pública e inteligencia contra la clase obrera.


•Nuestra defensa del internacionalismo proletario, en ése sentido apoyamos todas las luchas de la clase obrera contra la burguesía y su aparato represivo de estado en cualquier lugar del planeta.


•Nuestro total apoyo al camarada Presidente Hugo Chávez frías de cara a la misión 7 de octubre.




¡NI BUROCRACIA NI CAPITAL! ¡MÁS SOCIALISMO Y MÁS REVOLUCIÓN PARA VENCER EL 7 DE OCTUBRE!


¡TODO EL PODER PARA LA CLASE OBRERA!


Visita: http://controlobrerogc.blogspot.com/ Siguenos en el twitter: @ControlObreroGC o por nuestro grupo en el fb: controlobreroencaracas@groups.facebook.com

Fernando Buen Abad en el programa ¨La Hojilla¨ de Venezolana de TV

El compañero y miembro de la campaña "Manos Fuera de Venezuela" Fernando Buen Abad participó en el programa de Venezolana de TV (VTV) llamado ¨La Hojilla¨ en su edición del 10 de noviembre. En el mismo se analizaron distintos temas relacionados a los medios de comunicación y la Revolución Bolivariana. Y también el reciente llamamiento del Presidente Chavez a la aceleración del proceso de transición al Socialismo en Venezuela. Enlazamos a continuación el programa completo en un video de cuatro partes.


La Hojilla (10-11-11) Parte 1/4

La Hojilla (10-11-11) Parte 2/4

La Hojilla (10-11-11) Parte 3/4

La Hojilla (10-11-11) Parte 4/4

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