lunes, 29 de mayo de 2017

Alan Woods en defensa de la Revolución

Alan Woods, fundador de la campaña "Manos Fuera de Venezuela" llama a la unidad en defensa de la revolución contra los ataques de la burguesía fascista y el imperialismo! No Volverán!


viernes, 19 de mayo de 2017

Retomar la palabra de Chavez, profundizar la Revolución

Compartimos los vídeos de"Chavez radical", ya que consideramos necesaria la profundización y radicalización de la Revolución. 
En definitiva retomar el legado de Chavez, 
Del Chavez radical.




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lunes, 15 de mayo de 2017

Jorge Martin de "Manos Fuera de Venezuela"

Nuestro compañero Jorge Martín realiza un análisis de la situación política en Venezuela para la televisión venezolana.


martes, 28 de marzo de 2017

En defensa de la Revolución Bolivariana. ¡Expropiar a la burguesía para derrotar la guerra económica!

“…no tengo la menor duda. Es necesario, decimos y dicen muchos intelectuales del mundo, trascender el capitalismo, pero agrego yo, el capitalismo no se va a trascender por dentro del mismo capitalismo, no. Al capitalismo hay que trascenderlo por la vía del socialismo, por esa vía es que hay que trascender el modelo capitalista, el verdadero socialismo. ¡La igualdad, la justicia!” (Hugo Chávez)

“Tenemos que tener mucho cuidado con esas corrientes que no se definen muy bien, cuidado con el reformismo, no es reforma lo que estamos haciendo aquí, es una Revolución, no es economía de mercado, ni capitalismo humano, no ponerle caretas al capitalismo, es liquidar al capitalismo y construir el Socialismo , de eso se trata” (Hugo Chávez)



La revolución Bolivariana se encuentra en su momento más difícil desde su comienzo hace 17 años.
El estudio de cifras, análisis y estadísticas nos muestran claramente que Venezuela se encuentra atravesando una crisis económica, política y social.
Esta situación se traduce en desilusión, apatía, desmoralización y cansancio de las masas del pueblo trabajador que son la base y sustento de la Revolución. 
Este es un proceso que ya vimos en la derrota electoral en las elecciones a la Asamblea Nacional de diciembre de 2015, donde un sector importante de la base chavista, si bien no votó a la derecha, se abstuvo de ir a votar abriéndole paso a los escuálidos.
Hoy, la gravedad de la situación se plantea en que todas aquellas condiciones que produjeron la abstención y la derrota electoral no sólo no se han solucionado, sino que por el contrario se han agravado.
La Revolución Bolivariana y sus conquistas están bajo peligro, ésto hace más que evidente la necesidad de hacer un análisis serio y plantear un debate autocrítico acerca de las causas y motivos que llevaron al proceso revolucionario a esta situación.
Guerra contra el pueblo y crisis capitalista

Sin dudas, la burguesía venezolana aliada del imperialismo norteamericano lleva adelante una guerra civil no declarada contra los trabajadores y el pueblo pobre. Esto se ve explícitamente en la guerra económica que las clases dominantes están llevando adelante cada vez con mayor violencia.
Las tácticas utilizadas son casi calcadas de aquellas que el imperialismo yanqui, aliado del empresariado chileno, llevÓ adelante contra Salvador Allende en la década del ‘70.
Sabotaje, acaparación, desabastecimiento de los alimentos y productos de primera necesidad, acompañado de una guerra psicológica por parte de los medios masivos son el método empleado.
A este factor clave hay que sumarle la crisis económica que se deriva de las consecuencias producidas por la crisis capitalista mundial en la región. Como vemos un combo explosivo y que afecta directamente a las condiciones de vida de las masas asalariadas.
Por un lado, la guerra económica produce un enorme factor desestabilizador al empujar a los trabajadores a no poder acceder a los alimentos y productos necesarios para la mantención de sus familias. Un claro crimen de la burguesía apátrida.
Por otro lado, la crisis económica, que se tradujo en la caída del precio del petróleo ha generado un caos en la economía venezolana.
El derrumbe del precio del petróleo (en 2009, 2010, 2011 y 2012 los precios promedio de la cesta petrolera venezolana fueron de U$S 57, 72, 101 y 103 por barril y en enero de 2016 llegó a su punto más bajo de U$S 24); la disminución drástica de las importaciones; la existencia de un dólar preferencial que paraliza el aparato productivo nacional, la política monetaria expansiva que busca financiar el déficit fiscal, alimentan un proceso inflacionario cuasi descontrolado que castiga a la base revolucionaria que ve un retroceso constante de sus condiciones de vida.
Lo que estamos viendo es que administrar el capitalismo no es otra cosa que gestionar su crisis sistémica, orgánica y secular.
¿Cómo derrotar la Guerra económica?

Como una y otra vez lo manifestó el compañero Hugo Chávez el único camino para impulsar la revolución es romper con el capitalismo, liquidar el Estado burgués y avanzar hacia el Socialismo. No hay otra salida.
El camino contrario, de sostener al capitalismo y gestionar su crisis, sólo derivará en una derrota política de la Revolución.
El camino de “dialogar” con la burguesía y sus representantes políticos, de otorgar concesiones y de insistir en que por las vías del capitalismo se pueden resolver los graves problemas que acosan a la revolución sólo nos va a llevar a una aplastante derrota.
Los recientes intentos de sortear la guerra económica han tenido un impacto reducido y no han solucionado la cuestión de fondo.
Los CLAPs (mecanismo estatal-popular de distribución directa a las familias de clase trabajadora y de los sectores de menor ingreso en general, paliar los altos niveles de escasez y especulación) o incluso la llamada “Guerra del pan” o la importación masiva de alimentos no pueden solucionar la guerra económica como ha quedado en evidencia. Y esto se debe a que no se ataca el problema de raíz.
El problema de la guerra económica no se relaciona con la distribución de los alimentos, si no con la propiedad de los medios de producción. No se puede controlar lo que no se posee.
Mientras la burguesía siga teniendo la propiedad sobre los medios de producción y distribución, entonces tendrá en sus manos el control real de la economía, y utilizará ese control para sabotear la producción de los bienes de primera necesidad, a fin de golpear y desmoralizar a las masas trabajadoras con el fin de poder derrotarla y aplastarla de forma definitiva.
Crisis del capitalismo, crisis del reformismo

Hoy en la región estamos viviendo un avance de la derecha que se expresa claramente en Argentina y Brasil.
Lo que estamos viendo es la crisis del reformismo que pavimenta el camino a la derecha al no poder dar una resolución satisfactoria a las necesidades de los trabajadores.
La idea de que es posible sostener las ganancias del empresariado a la vez que se atienden las necesidades de la clases populares ha estallado por lo aires y esto se traduce en un fortalecimiento de los sectores más rancios que argumentan demagógicamente contra los gobiernos que han buscado un camino keynesiano.
El retroceso de la economía argentina y su programa reformista fue determinando el debilitamiento político del kirchnerismo dando lugar a la demagogia del macrismo; como así el retroceso de la economía brasilera que derivó en el ajuste de Dilma Rouseff contra la base electoral petista, fue generando las condiciones para el contraataque de la burguesía que impuso a Temer.
Este mismo fenómeno estamos viendo hoy en Venezuela, demoliendo la idea de que se podía llevar adelante la revolución sin alterar las relaciones de propiedad de los medios de producción.
En la década anterior, en que la región experimentó el mayor crecimiento económico de la historia, la idea reformista de la conciliación de clases tuvo cierto eco.
Los abultados ingresos estatales permitían maniobrar entra las clases sociales garantizando el avance de las condiciones de vida de los trabajadores y el pueblo. Pero hoy, esas condiciones han desaparecido para no volver.
Los propios tiburones de la burguesía hablan en el “NY Times” o “The Economist” de 30, 40 o 50 años de ajuste y austeridad a nivel mundial como producto de una crisis de sobreproducción mundial que a puesto al capitalismo contra las cuerdas.
Hoy no es posible garantizar las ganancias del empresariado y sostener el nivel de vida y las mejoras de las clases populares. La compresión de esto es vital para comenzar a debatir cómo salvamos a la Revolución en Venezuela.
Retomar el legado de Chávez: ¡Radicalización de la revolución!

El consejo nacional electoral señaló que deben celebrarse elecciones regionales y municipales en este año. En las condiciones actuales, es bastante probable que el desanimo de paso a la abstención y se produzca una derrota electoral que daría aire a la oposición fascista para presionar por la salida de Maduro.
Si en diciembre de 2015 las masas se abstuvieron de votar producto del cansancio y la apatía, ¿que sucederá ahora que las condiciones de vida se han agravado aún más? Es la receta acabada para una derrota.
En la medida en que el gobierno no dé un viraje de 180 grados en la política económica, y mantenga las mismas políticas reformistas que ha estado implementando de manera empecinada durante el último período, entonces no habrá posibilidad alguna de resolver la situación de escasez crónica y de inflación desatada que reina actualmente en el país.
Como mencionábamos antes, el reformismo le facilita el camino a la derecha escuálida.
De lo que se trata entonces, es impulsar el debate entre las bases que plantee la urgente necesidad de radicalizar la revolución, expropiando a la burguesía para derrotar a la guerra económica y reimpulsar la Revolución.
Un sector de la vanguardia agita la idea de que el nivel de las masas en Venezuela es bajo y esta es la razón por la cual no se puede avanzar. Este argumento es insólitamente defendido a pesar de que la propia realidad lo niega.
¿Cómo se puede acusar a un pueblo que ha sostenido una revolución durante 17 años de tener bajo nivel de conciencia?
En cada etapa decisiva las masas han salvado a la Revolución y la han empujado hacia adelante. En 2002, las masas - la verdadera fuerza motriz de la Revolución - salieron a las calles para arriesgar sus vidas y salvar el proceso revolucionario.
De hecho, la revolución es producto de la irrupción de las masas en la vida política, y ha sido el pueblo trabajador el que se ha movilizado una y otra vez en defensa de la misma.
Son los jóvenes, los estudiantes y los trabajadores, los verdaderos sostenes del proceso revolucionario y los que han mostrado un alto nivel de conciencia cada vez que la Revolución ha estado en peligro.
El problema no es el nivel de conciencia de las masas sino la política incorrecta de los dirigentes de la Revolución que se aferran al reformismo cuando éste se encuentra en crisis en el mundo entero.
En tan grave situación, las medias tintas, la corrupción, la burocracia y el reformismo nos están llevando a perder las conquistas Revolucionarias.
La única salida para revertir la guerra económica es retomar el legado de Chávez y completar la revolución, nacionalizando la banca y los medios de producción bajo control obrero y destruyendo el Estado burgués para sustituirlo por un Estado obrero.
La Revolución encontró una serie de obstáculos durante el mandato de Chávez, que impidieron concluir el proceso revolucionario hacia el Socialismo, como ser la formación del propio Hugo Chávez que partió desde la idea de una «tercera vía» y fue evolucionando, pero sin llegar a completar una visión marxista. La ausencia de un partido revolucionario que defienda un programa abiertamente anticapitalista y la presión de un sector de la burocracia estatal y partidaria también fueron factores centrales en la resolución de la Revolución en términos de crear una nueva legalidad que rompa con la legalidad burguesa.
No es el Socialismo el que ha fracasado como vociferan burócratas, reformistas y escuálidos, sino justamente lo que ha fracasado es el intento de regular el capitalismo.
Es necesario por lo tanto forjar una nueva dirección teniendo en cuenta que las únicas fuerzas que pueden defender a la Revolución, no son los dirigentes reformistas. Son las masas revolucionarias, y en primer lugar la clase obrera.
Los compañeros de la Corriente Socialista Militante en Argentina estamos en la primera línea de batalla en defensa de la Revolución Bolivariana, y a través de la campaña “Manos Fuera de Venezuela” contribuimos a extender la solidaridad internacional con Venezuela a más de 40 países de los 5 continentes.
Seguiremos firmemente apoyando a la Revolución e invitamos a todas y todos los compañeros Venezolanos que hoy se encuentran en Argentina a militar por estas ideas junto a nosotros.
La única manera conciente, política, activa y fundamentalmente efectiva de defender la Revolución pasa por completar sus tareas pendientes. Es decir expropiar a la burguesía y poner bajo control obrero los medios de producción para planificar la economía de manera democrática y así satisfacer las necesidades de los trabajadores y el pueblo y no para que un puñado de capitalistas y corruptos se enriquezca.
Luchemos juntos para llevar a cabo el legado de Chávez. Luchemos juntos por el Socialismo.

jueves, 9 de marzo de 2017

MFV a las calles!

Los compañeros de Manos Fuera de Venezuela estuvimos participando en las movilizaciones del 7 y 8 de marzo en Argentina.
El 7 acompañamos la movilización sindical de la CGT para repudiar las políticas de Mauricio Macri que están conduciendo la economía hacia un desastre para las clases populares a la vez que ejerce un constante presión y acoso contra la Revolución Bolivariana.
El 8 estuvimos participando del Paro internacional de mujeres en la lucha contra el machismo, el patriarcado y la opresión que impone el capitalismo.
Cerramos nuestra participación en la Universidad de las Madres de Plaza de Mayo en un acto junto a Hebe de Bonafini y Adán Chavez en defensa de la Revolución Venezolana.















miércoles, 15 de febrero de 2017

Reformismo o Revolución

Las tesis reformistas, plantean la posibilidad de ir derrotando paulatinamente al capitalismo, reforma tras reforma, avanzando “lento y seguro”. Se analiza de esta forma a la burguesía como un ente sometidos a las reglas del libre mercado y a las leyes que rigen en materia económica. Ingenuamente ven a la clase dominante sólo como empresas o personalidades jurídicas carentes de voluntad propia o dirección humana consciente. Esperan estos “socialistas utópicos” que la oligarquía del país sólo se sentará a esperar que las medidas llevadas a cabo por el gobierno revolucionario les derroten, y les arrebaten los privilegios de los cuales han gozado toda su vida.
Estos economistas, políticos e “intelectuales”, replicando la formación burguesa que han adquirido en las diferentes universidades tradicionales del país, e incluso del extranjero, analizan a la realidad como ecuaciones estáticas, ajenas a la voluntad humana. Como si la economía de un país se tratara de una formula escrita en un papel que puede se modificada sólo cambiando algunos factores. Dejando sin importancia el análisis concreto de la realidad en la calle, en el día a día. Donde una simple mirada se puede desmontar cualquier idea de que el capitalismo puede ser destruido por pequeños pasos, sin que los capitalistas respondan y defiendan sus intereses y privilegios de clase.
Cuando el gobierno ha tomado medidas para regular y controlar a la burguesía, esta ha llevado a cabo sabotajes conscientes en contra de tales controles. Cuando el gobierno regula un producto como la harina de maíz precocida, la Polar produce una harina de maíz con arroz – por ejemplo –, la cual escapa de tales regulaciones y puede ser vendida a los precios que considere conveniente Lorenzo Mendoza, dueño de la Polar. Por otro lado, la cantidad de fuga de capitales que ha habido durante todo el tiempo que ha durado el control de cambio, no difiere tanto como se pudiera esperar a la que había previa al control.
Todo esto ha dejado claro que la tesis de aplicar reformas paulatinas para ir derrotando el capitalismo y construyendo el socialismo, es un programa político que se agotó, y está mostrando ahora que la revolución ha llegado a su encrucijada final. Por un lado el reformismo ya no puede ofrecer más avances importantes bajo el marco de la economía capitalista y el estado burgués, como lo hizo en la primera etapa de la revolución, y por el otro la debilidad del gobierno nacional en derrotar la guerra económica pone la pelota en manos de la burguesía, y como hasta ahora lo han hecho, jugarán un papel contrarrevolucionario, con la meta de aplastar las conquistas revolucionarias que goza actualmente la clase trabajadora.
Esta encrucijada sólo puede resolverse mediante la victoria de una clase u otra. O la clase trabajadora avanza firmemente, expropiando a la oligarquía del país, poniendo así las palancas de la economía, desde las manos de la burguesía, a las manos de la clase trabajadora, bajo control democrático. O la misma burguesía terminará derrotando y destruyendo a la revolución, ya sea por medio de un desgaste de las masas que apoyan al chavismo – algo que ya viene ocurriendo producto de la salvaje guerra económica –, de tal manera que se logre una victoria electoral de la contrarrevolución, o por medio del levantamiento de en masas de la clase media radicalizada, a través movimiento de carácter fascista.
Una revolución implica un cambio social radical, no se trata de mejorar la sociedad existente, sino construir una nueva y mejor, tomando como principio la experiencia acumulada de la sociedad humana, sobre la base de la transformación de las estructuras económicas que rigen a la sociedad – en nuestro caso del capitalismo –, y la consiguiente transformación del estado y el ordenamiento social en general. Por lo tanto una Revolución Socialista, implica tomar el desarrollo tecnológico, industrial, científico, más avanzado de nuestra época, que actualmente esta al servicio del capital, y ponerlo al servicio de la clase trabajadora y el pueblo en general.
Para que esto sea posible, es necesario completar las tareas pendientes de la revolución bolivariana: nacionalizar/expropiar las palancas de la economía, que están en manos de una pequeñísima minoría, que conforma la oligarquía del país. Representada en los monopolios nacionales e internacionales, los latifundios y la banca privada. Y poniéndolas en manos del pueblo trabajado bajo control obrero.

viernes, 16 de diciembre de 2016

La triple alianza de Macri-Temer-Cartes agrede a Venezuela: ¡Solidaridad con la Revolución!

"Al Estado Burgués tenemos que terminar de desmontarlo, tiene que extinguirse y nacer el nuevo Estado Social, Proletario y Socialista. Sólo así lograremos las grandes metas que nos hemos trazado" (Hugo Chávez)

                                                                     
                                                   
Desde la Campaña "Manos Fuera de Venezuela" en Argentina, rechazamos y condenamos la exclusión de la canciller Venezolana de la reunión de ministros de relaciones exteriores del MERCOSUR, como así también la cobarde agresión de la policía de Mauricio Macri que golpeo en el antebrazo derecho a la propia Delcy Rodríguez quien debió ser atendida por personal medico, en un hecho inédito para la diplomacia internacional.

Estos hechos nefastos se dan luego de la suspensión de Venezuela como miembro pleno del MERCOSUR el día 2 de diciembre.

Exigimos se respete a Venezuela y repudiamos se impida el ejercicio de su presidencia en el MERCOSUR ya que es violatorio del derecho internacional.

Mas allá de las excusas técnicas utilizadas para llevar adelante la suspensión es claro que lo que se esconde detrás de esta decisión es un ataque político contra la Revolución Bolivariana impulsado por la derecha latinoamericana, aliada del imperialismo norteamericano.

La clase dominante venezolana está resuelta a derrotar la revolución, por la vía que sea necesaria, incluso jugando con el hambre del pueblo venezolano al que están asfixiando a través de la guerra económica.

Esto muestra irrefutablemente que la burguesía nunca descansará hasta dar la estocada de muerte a la Revolución Bolivariana. Cuenta para eso con aliados internacionales como Mauricio Macri, Michel Temer y Horacio Cartes quienes se encuentran aplicando políticas de ajuste contra los trabajadores y el pueblo pobre en Argentina, Brasil y Paraguay respectivamente.

La historia muestra que durante 200 años las diferentes burguesías latinoamericanas oprimieron y reprimieron a los obreros y campesinos de sus respectivos países y entregaron las riquezas naturales y los principales recursos productivos a la depredación rapaz del imperialismo, con quien comparten lazos económicos, políticos y militares de todo tipo. Por eso mismo el viejo sueño de Bolívar de una América Latina unida sólo puede ser realizado mediante la toma del poder por los trabajadores, expropiando a las multinacionales y a la oligarquía en cada país e integrando los recursos humanos, económicos y naturales en una America Latina Socialista.

Desde Manos Fuera de Venezuela llamamos a todas las organizaciones políticas, sindicales, estudiantiles, sociales, culturales y barriales a pronunciarse enérgicamente contra esta nueva agresión y a organizar acciones de solidaridad consciente, política y activa, en defensa de la Revolución Bolivariana.


lunes, 17 de octubre de 2016

Manos Fuera de Venezuela en Rosario

Este martes 18 los invitamos a apoyar a la Revolución Bolivariana en la Facultad de Humanidades y Artes de Rosario.
A las 19 hs en el aula 15 del segundo piso, contaremos con la presencia de compañeros de "Manos Fuera de Venezuela" y de compañeros venezolanos del colectivo "13 de abril"
Los esperamos!


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Esta información no nos pertenece, pertenece a quienes quieran tomarla para lanzarla a la línea de fuego.