Hoy, cuando los jóvenes y trabajadores venezolanos conmemoran la magnífica insurrección que derrotó el golpe de estado contrarrevolucionario del 11 de abril de 2002, queremos recordar este brillante artículo publicado el 14 de abril de 2002 por Alan Woods y Ted Grant, fundadores de la Corriente Marxista Internacional y posteriormente de la campaña "Manos Fuera de Venezuela". Justo después de la vuelta de Chávez al poder, este análisis es clave para entender los sucesos de revolución y contrarrevolución que se desarrollaron en Venezuela. También es sorprendente la claridad con la cual previeron acontecimientos futuros, como el posterior paro-sabotaje petrolero de diciembre del 2002.
En Venezuela están desarrollándose unos acontecimientos dramáticos. El sábado 13 de abril, menos de 36 horas después de que un grupo de empresarios derechistas y generales del ejército asumieran el control, el golpe fracasa en un mar de confusión. Poco después de las diez de la noche, el presidente interino, Pedro Carmona Estanga, dimitió y fue arrestado. El vicepresidente Diosdado Cabello había jurado la presidencia ante el presidente de la Asamblea Nacional -William Lara-, después de que Carmona tuviera que restituir a los miembros electos de la asamblea y a otros funcionaros que él había echado el 12 de abril.
Finalmente, en medio de furiosas escenas de alegría, Hugo Chávez, volaba a bordo de un helicóptero militar hasta el palacio presidencial de Miraflores donde fue restituido como presidente de Venezuela. |
REVOLUCIÓN Y CONTRARREVOLUCIÓN EN VENEZUELA
Alan Woods y Ted Grant (14 de Abril de 2002)
"En Venezuela se están desarrollando unos acontecimientos dramáticos. El sábado 13 de abril, menos de 36 horas después de que un grupo de empresarios de derechas y generales del ejército asumieran el control, el golpe fracasa en un mar de confusión. Poco después de las diez de la noche, el presidente interino Pedro Carmona Estanga, dimití y fue arrestado. El vicepresidente Diosdado Cabello, que había jurado la presidencia ante el presidente de la Asamblea Nacional -William Lara-, después de que Carmona tuviera que restituir a los miembros electos de la asamblea y a otros funcionaros que él había echado el 12 de abril.
Finalmente, en medio de furiosas escenas de alegría, Hugo Chávez, volaba a bordo de un helicóptero militar hasta el palacio presidencial de Miraflores donde fue restituido como presidente de Venezuela.
Provocación contrarrevolucionaria
La contrarrevolución en Venezuela estuvo precedida por las recientes huelgas contra Chávez en la industria petrolera venezolana. Estas eran huelgas contrarrevolucionarias, el equivalente a la huelga de empresarios del transporte por carretera organizada por la CIA contra el gobierno de Allende en Chile. Estas huelgas estuvieron organizadas por la dirección de la industria petrolera venezolana (el PDVSA) junto con la burocracia sindical de derechas de la CTV. Que el movimiento hacia la reacción estuviera dirigido por los intereses petroleros no es casualidad. Los directores de PDVSA querían poner fin a las restricciones sobre la producción de petróleo y regresar a su situación anterior como el principal suministrador de petróleo de Estados Unidos.
El propio golpe es fruto de los acontecimientos del 11 de abril, cuando se organiza una manifestación, dicen que con una asistencia de 350.000 personas, contra el gobierno Chávez. Como los medios de comunicación venezolanos son muy virulentos contra Chávez, esta cifra con toda seguridad está exagerada. Las agencias de prensa dicen que el número real de manifestantes no superó los 50.000. Supuestamente, las fuerzas de seguridad del gobierno y la milicia pro-Chávez dispararon contra una multitud desarmada de manifestantes contra Chávez, asesinando a 15 personas e hiriendo a otras 157. La derecha utilizó esto como una excusa para exigir la dimisión del presidente Hugo Chávez. Pero, en realidad, informes posteriores han señalado que la mayoría de los muertos eran manifestantes a favor de Chávez que, aparentemente, recibieron disparos de francotiradores apostados en los tejados. Todo era una clara provocación.
Los intereses de clase detrás del golpe eran obvios. La cabeza del gobierno contrarrevolucionario era un rico empresario, Pedro Carmona, el presidente de la asociación de empresarios. Su primera acción fue anular las llamadas leyes anti-inversión de Chávez, es decir, todas aquellas leyes que pretendían defender los intereses de Venezuela y elevar el nivel de vida de las masas. La burguesía venezolana, corrupta y corrompida, es incapaz de jugar un papel progresista. Sus planes significarían poner al país, y su considerable riqueza petrolera, en manos del imperialismo estadounidense. Los directores del PDVSA habían elaborado un plan para restaurar e incrementar la producción que subirla su cuota de la OPEP en 300.000 barriles diarios.