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sábado, 31 de marzo de 2018

[CHÁVEZ RADICAL] "Soy enemigo del reformismo"

Es útil recuperar la vieja conseja revolucionaria que advierte que "si no fuera por el reformismo la revolución hubiese triunfado a escala mundial". Y es que históricamente las revoluciones no solo se han enfrentado a gigantes de siete leguas, oligarquías horrorosas o burguesías apátridas, sino que en su desarrollo orgánico, aparece en sus entrañas el reformismo, primero como una enfermedad asintomática, que luego subrepticiamente coloniza la totalidad del proceso revolucionario, hasta que una vez desahuciado, abandonado el proyecto de transformación radical, y desfigurados sus principios esenciales, terminan entregando el cadáver de la revolución a las huestes del capitalismo.
Al hablar de reformismo no cuestionamos la necesidad de las reformas, medios útiles en todo proceso revolucionario. Enfrentamos si, la tentativa de convertir la simple reforma aislada e inocua, en el fin último del proceso político, descartando incluso la necesidad de transformación revolucionaria, y sustituyéndola por una aplicación paulatina de medidas, que palian las contradicciones sociales sin resolverlas estructuralmente, en su anhelo por construir una sociedad "nueva" sin aniquilar la vieja, de procurar cambios superficiales y evitar a toda costa enfrentar los intereses de las clases dominantes y por ende, evadir la confrontación contra los pilares fundamentales de la dominación capitalista.
De esta forma, el reformismo disfraza su accionar con retórica revolucionaria, manipula las consignas y juega con las metas sociales mientras que en su realpolitik busca desesperadamente un diálogo fraterno con el enemigo histórico (o sectores afines), una negociación de élites y hasta un pacto de clases que les garantice sobrevivencia política así sea sobre de la desgracia, la miseria y la depauperación de las clases populares, que siguen sirviendo como soporte de un proyecto transformador prometido,pero devenido en una farsa que tarde o temprano termina retrogradando a las viejas formas de dominación capitalista.
Ya Fabricio Ojeda detectaba el pernicioso veneno que el reformismo inocula a los procesos revolucionarios, y exhortaba: "abandonar el campo reformista y tomar el revolucionario significa decidirse a luchar sin temor alguno, tener seguridad de la victoria y desafiar, cual David, al gigantesco poderío reaccionario, como lo han hecho todos los verdaderos revolucionarios de la historia".
Chávez no obvió las advertencias históricas expresadas por cientos de revolucionarios y revolucionarias, y además presenció el sigiloso paso del reformismo que venía tomando cuerpo dentro de la Revolución Bolivariana. No en balde, en este nuevo episodio de Chávez Radical, el Comandante establece un símil con el gatopardismo, figura literaria derivadade la novela de Giuseppe Tomasi, para definir con claridad el efecto “encantador” del reformismo que busca cambiar todo para que en el fondo nada cambie.

Aló Presidente N° 278. 25 de Marzo de 2007. Hato Calleja. Estado Barinas.
(Fragmentos)
Ha habido revoluciones en el mundo, desde hace mucho tiempo, pero no todas las revoluciones han sido socialistas, esta revolución ha asumido la bandera del socialismo y eso requiere y exige mucho más que cualquier otra revolución. Nosotros hubiéramos podido quedarnos en una revolución nacional, pero detrás de esos términos se esconden muchas cosas, detrás de esos términos, muchas veces indefinidos, se esconden planteamientos que terminan siendo reformistas, que terminan siendo de derecha, que terminan aplicando programas gatopardianos (...) Es decir aquel señor Lampedusa ¿no? Giuseppe Tomasi, el conde de Lampedusa, que escribió su obra El Gatopardo, y en El Gatopardo se habla, por eso de ahí el gatopardismo, un cambio gatopardiano.
¿Qué significa eso? Bueno, cambiemos todo para que en el fondo todo siga igual. Eso es el gatopardismo.
Nosotros debemos ser enemigos del gatopardismo. Por eso es que yo anoche denunciaba, con respeto pero con contundencia, estoy obligado a hacerlo, las tendencias que dentro de nosotros se mueven hacia el reformismo. Soy enemigo de esa tendencia, no enemigo personal de nadie, seamos enemigos y luchemos contra esa tendencia, porque es la tendencia al facilismo, compadre. Suponte tú, voy a poner un ejemplo, un alcalde en cualquier parte, que llego a alcalde y resulta que, bueno, muy revolucionario, fue líder estudiantil, estudiante revolucionario, etcétera, pero llega a una Alcaldía, asume el cargo —o un gobernador o un presidente— y entonces resulta que comienza a sentir las resistencias. Porque no es lo mismo estar en la calle, haciendo protesta o estar en el aula universitaria dando discursos o estudiando la política y la revolución y las revoluciones, que venir aquí. O no es lo mismo estar en la escuela de guerra que venir a la guerra, pues. Entonces, hay mucha gente que por falta de voluntad, por falta a veces de coraje, por falta de conciencia, termina siendo vencido por las resistencias al cambio, que son bastante grandes y por todos lados, y él termina dejándose llevar, se cansa rápido, a lo mejor lucha un año, pudieran ser dos años, pero dice: “No, yo estoy cansado ya, [risa] estoy cansado contra esto”, y se deja llevar por la corriente. Y termina cayendo en brazos del reformismo, que no es otra cosa, que el gatopardismo. Esa es una tendencia que amenaza a toda revolución. Alerto contra el reformismo, alerto contra el gatopardismo y los llamo a todos a que seamos enemigos y nos plantemos en contra de esas corrientes.

Revolución es lo que aquí tenemos que hacer. Revolución o muerte. ¡Una de dos, una de dos!
*Tatuy Tv. Equipo realizador: Mayra Soto, Joshua Wilson, Juan Lenzo.

miércoles, 15 de febrero de 2017

Reformismo o Revolución

Las tesis reformistas, plantean la posibilidad de ir derrotando paulatinamente al capitalismo, reforma tras reforma, avanzando “lento y seguro”. Se analiza de esta forma a la burguesía como un ente sometidos a las reglas del libre mercado y a las leyes que rigen en materia económica. Ingenuamente ven a la clase dominante sólo como empresas o personalidades jurídicas carentes de voluntad propia o dirección humana consciente. Esperan estos “socialistas utópicos” que la oligarquía del país sólo se sentará a esperar que las medidas llevadas a cabo por el gobierno revolucionario les derroten, y les arrebaten los privilegios de los cuales han gozado toda su vida.
Estos economistas, políticos e “intelectuales”, replicando la formación burguesa que han adquirido en las diferentes universidades tradicionales del país, e incluso del extranjero, analizan a la realidad como ecuaciones estáticas, ajenas a la voluntad humana. Como si la economía de un país se tratara de una formula escrita en un papel que puede se modificada sólo cambiando algunos factores. Dejando sin importancia el análisis concreto de la realidad en la calle, en el día a día. Donde una simple mirada se puede desmontar cualquier idea de que el capitalismo puede ser destruido por pequeños pasos, sin que los capitalistas respondan y defiendan sus intereses y privilegios de clase.
Cuando el gobierno ha tomado medidas para regular y controlar a la burguesía, esta ha llevado a cabo sabotajes conscientes en contra de tales controles. Cuando el gobierno regula un producto como la harina de maíz precocida, la Polar produce una harina de maíz con arroz – por ejemplo –, la cual escapa de tales regulaciones y puede ser vendida a los precios que considere conveniente Lorenzo Mendoza, dueño de la Polar. Por otro lado, la cantidad de fuga de capitales que ha habido durante todo el tiempo que ha durado el control de cambio, no difiere tanto como se pudiera esperar a la que había previa al control.
Todo esto ha dejado claro que la tesis de aplicar reformas paulatinas para ir derrotando el capitalismo y construyendo el socialismo, es un programa político que se agotó, y está mostrando ahora que la revolución ha llegado a su encrucijada final. Por un lado el reformismo ya no puede ofrecer más avances importantes bajo el marco de la economía capitalista y el estado burgués, como lo hizo en la primera etapa de la revolución, y por el otro la debilidad del gobierno nacional en derrotar la guerra económica pone la pelota en manos de la burguesía, y como hasta ahora lo han hecho, jugarán un papel contrarrevolucionario, con la meta de aplastar las conquistas revolucionarias que goza actualmente la clase trabajadora.
Esta encrucijada sólo puede resolverse mediante la victoria de una clase u otra. O la clase trabajadora avanza firmemente, expropiando a la oligarquía del país, poniendo así las palancas de la economía, desde las manos de la burguesía, a las manos de la clase trabajadora, bajo control democrático. O la misma burguesía terminará derrotando y destruyendo a la revolución, ya sea por medio de un desgaste de las masas que apoyan al chavismo – algo que ya viene ocurriendo producto de la salvaje guerra económica –, de tal manera que se logre una victoria electoral de la contrarrevolución, o por medio del levantamiento de en masas de la clase media radicalizada, a través movimiento de carácter fascista.
Una revolución implica un cambio social radical, no se trata de mejorar la sociedad existente, sino construir una nueva y mejor, tomando como principio la experiencia acumulada de la sociedad humana, sobre la base de la transformación de las estructuras económicas que rigen a la sociedad – en nuestro caso del capitalismo –, y la consiguiente transformación del estado y el ordenamiento social en general. Por lo tanto una Revolución Socialista, implica tomar el desarrollo tecnológico, industrial, científico, más avanzado de nuestra época, que actualmente esta al servicio del capital, y ponerlo al servicio de la clase trabajadora y el pueblo en general.
Para que esto sea posible, es necesario completar las tareas pendientes de la revolución bolivariana: nacionalizar/expropiar las palancas de la economía, que están en manos de una pequeñísima minoría, que conforma la oligarquía del país. Representada en los monopolios nacionales e internacionales, los latifundios y la banca privada. Y poniéndolas en manos del pueblo trabajado bajo control obrero.

lunes, 26 de enero de 2015

Heinz Dieterich, el profeta agorero - O cómo no salvar la Revolución Bolivariana

El papel de Dieterich y otros como él ha sido el de confundir las ideas de gente de la izquierda en América Latina. En la medida en que el carácter reformista y de colaboración de clase de sus ideas ha quedado al descubierto, ha habido un rechazo generalizado. En Venezuela su punto de vista pro-burgués y su estrecha relación con el general contrarrevolucionario Raúl Baduel le desacreditó y le condujo a una ruptura radical con Chávez. Recientemente, un escandaloso artículo suyo ha sido publicado en el conocido sitio web de izquierda Aporrea. En respuesta a las peticiones de activistas revolucionarios en Venezuela, el camarada Alan ha escrito una respuesta.

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[Nota: Heinz Dieterich es un académico alemán que reside en México donde trabaja en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). Su actividad principal, aparte de escribir libros en un estilo oscuro y pedante, es la auto-promoción sistemática, proclamándose a sí mismo como el profeta del "Socialismo del Siglo XXI". Sin embargo, sus ideas no tienen nada que ver ni con socialismo ni con el siglo XXI. No son más que un refrito de algunas ideas tomadas de la prehistoria del movimiento, como las de los utópicos socialistas incluyendo Proudhon. Esto ha sido analizado en profundidad por Alan Woods en su libro Reformismo o Revolución. Marxismo y socialismo del siglo XXI.]

viernes, 14 de diciembre de 2012

La oligarquía quiere utilizar los problemas de salud de Chávez para estrangular la revolución

Escrito por Jorge Martin

El sábado 8 de diciembre, el presidente venezolano Chávez anunció que tendría que someterse a otra intervención quirúrgica en Cuba. Después de agregar que "en todos los procesos hay riesgos, quién puede negarlo", explicó que "si algo ocurriera, …, que me inhabilitara de alguna manera", el vicepresidente Maduro sería su preferencia para que lo sustituya.
El anuncio fue una sorpresa para las masas bolivarianas. 

Esta fue la primera vez que Chávez habló sobre la elección de su sucesor en la dirección de la revolución, y esto indica que está preocupado con que algo puede ir mal en su tratamiento. Decenas de miles de venezolanos salieron el domingo las calles, llenando las plazas Bolívar de cada pueblo y ciudad para mostrar su apoyo al presidente.
La oligarquía venezolana y el imperialismo se lanzaron inmediatamente sobre este anuncio con un apresuramiento indecente para tratar de deshacerse de Chávez. Argumentaron que, según el artículo 234 de la Constitución, en caso de ausencia temporal del presidente, el vicepresidente Maduro debía asumir la presidencia. En realidad, ese artículo no rige en éste caso, ya Chávez ha utilizado la disposición del artículo 235 de la Constitución para solicitar la autorización de la Asamblea Nacional para ausentarse del país por más de 5 días. Ésta le fue concedida el domingo 9 de diciembre.
Detrás de estos argumentos legalistas está claro que el objetivo de la oposición es sacar a Chávez de su cargo, con la esperanza de que no pueda regresar al mismo. No olvidemos que desde que fue elegido en 1998, la oligarquía, los dueños de los bancos, de la tierra, de los medios de comunicación y de las grandes empresas, y el imperialismo, han llevado a cabo una implacable campaña para derrotar la revolución y derrocar a Chávez por todos los medios a su alcance, legales e ilegales. Esto incluyó el golpe de Estado de abril de 2002, el criminal cierre patronal y sabotaje de la industria petrolera en 2002-2003, los disturbios de la guarimba de 2004 (momento en el que 100 paramilitares colombianos fueron detenidos en un rancho cerca de la capital), el referéndum revocatorio de 2004, una huelga de inversiones constante, el sabotaje de la cadena de distribución de alimentos (incluyendo el acaparamiento, contrabando y crimen organizado), etc
Ahora, al insistir en la remoción de Chávez como presidente, lo que quieren lograr es lo que no pudieron conseguir en las elecciones del 7 de octubre. Hay una buena razón por la que están tan obsesionados con la figura de Chávez: él juega un papel clave en la revolución bolivariana. Existe una relación casi simbiótica entre el presidente y las masas bolivarianas, que son la fuerza motriz de la revolución. Chávez siempre se ha mostrado sensible a las presiones de abajo y las masas lo consideran como uno de los suyos.


 Esto está en marcado contraste con muchas de las otras figuras dirigentes del movimiento bolivariano, ministros, gobernadores, alcaldes, etc. Ninguno de ellos tiene ni siquiera una fracción de la autoridad moral y política que comanda Chávez entre la clase obrera y los pobres que son la base de apoyo a la revolución. Muchos son vistos como corruptos arribistas que obtienen un lucro personal de su pretendida lealtad al movimiento bolivariano. Mientras que el pueblo revolucionario, los trabajadores, los campesinos y los pobres salieron a las calles contra el golpe de Estado en abril de 2002, muchos de los gobernadores "bolivarianos" de los estados juraron lealtad al nuevo gobierno golpista ilegítimo de Carmona, sólo para cambiar rápidamente de bando de nuevo cuando las masas derrotaron el golpe.
En estados importantes como Aragua, Lara, Monagas y otros, hemos visto gobernadores "bolivarianos" abandonar el barco (saltar la talanquera) y unirse a la oposición reaccionaria. Otros permanecen en el lado bolivariano de la barrera, pero actúan como los políticos burgueses de la IVª República, repartiendo empleos y puestos a amigos y familiares, e involucrados en todo tipo de corrupción.
La burocracia en las instituciones estatales, en muchos casos actúa como una barrera frente a la iniciativa revolucionaria de las masas. En muchas ocasiones, los trabajadores y los pobres han llegado directamente a Chávez por encima de las cabezas de ministros y gobernadores para conseguir sus reivindicaciones. Sólo para dar un ejemplo, está la heroica lucha de los trabajadores de SIDOR, contra el gobernador regional Rangel, quien envió a la Guardia Nacional a reprimirlos, y contra el entonces Ministro de Trabajo Ramón Rivero, y en la que finalmente consiguieron que Chávez decretara la expulsión de la multinacional y la renacionalización de esta planta siderúrgica clave en Guayana. Rivero también perdió su puesto como consecuencia de la victoria de los trabajadores.
Luego, los trabajadores de las industrias básicas de Guayana exigieron que se introdujera el control obrero, de nuevo con la oposición declarada de los gerentes, directores y ministros. Finalmente Chávez convocó una reunión para establecer el Plan Guayana Socialista y accedió a las demandas de los trabajadores, con la designación de una serie de “presidentes-trabajadores” en las empresas estatales clave de la industria básica en la región.
Hay muchos otros ejemplos como este que han solidificado la relación entre el presidente y las masas revolucionarias y al mismo tiempo han fortalecido una corriente profundamente arraigada de sospecha y desconfianza hacia los burócratas y reformistas de la cúpula del movimiento.
La clase dominante y el imperialismo están calculando que si bien Chávez es "impredecible" (lo que significa que es muy capaz de tomar decisiones audaces y asestar golpes contra sus intereses), cualquiera que lo reemplace será más fácil de derrotar en las elecciones y al mismo tiempo más susceptible de ser presionado por la opinión pública burguesa hacia la conciliación y las concesiones. El chavismo sin Chávez, ellos piensan, perdería su filo revolucionario, llegando a ser mucho más seguro para los intereses de la propiedad privada.


Inmediatamente después de que Chávez hiciera el anuncio, los partidarios de la oposición utilizaron la etiqueta de twitter #RIPChavez, dejando al descubierto la repugnante falta de moral por parte de los elementos más locos de esta oposición "democrática".  En el mismo sentido, los comentaristas opositores más extremos declararon el fin de la revolución (El Nuevo País publicó un titular de primera página declarando: "La revolución ha terminado"). Los representantes más inteligentes de la clase dominante, sin embargo, adoptaron una línea diferente. Intentando ocultar su júbilo ante la noticia de la recaída de Chávez, hicieron hincapié en la necesidad de la “unidad nacional” por encima de la división política, la “reconciliación y el diálogo”, etc
La organización empresarial Fedecámaras (que jugó un papel crucial en el golpe de abril 2002), emitió un comunicado en el mismo sentido. En una conferencia de prensa el lunes 10 de diciembre pidió una reunión urgente con el vicepresidente Nicolás Maduro para acordar “ajustes macroeconómicos urgentes", que piensan que Venezuela requiere. Básicamente están pidiendo concesiones del gobierno en materia de controles de cambio (una posible devaluación), la liberalización de los precios de los productos alimenticios regulados, etc
El presidente de Fedecámaras, Jorge Botti, ni siquiera midió sus palabras: ""No esperemos a enero. Las decisiones hay que tomarlas ahora; instamos y le pedimos directamente al presidente encargado de la República, al presidente Maduro, a que acometamos, conjuntamente con sus ministros de la economía, decisiones cuanto antes"". (La patronal pide una reunión a Maduro y dice que Venezuela está virtualmente paralizada)
Observemos la arrogancia de esta gente. Fueron derrotados en las elecciones presidenciales hace poco más de dos meses, y ahora exigen gobernar el país y tomar las decisiones económicas más importantes.
La prensa financiera y los analistas de inversión han insistido en la descripción de Maduro como un hombre de diálogo "alguien con quien se puede hablar." Stratfor lo describió como un "pragmático", mientras que Barclays Capital, dijo a principios de este año que si Maduro dirigiera el gobierno "podríamos esperar un enfoque más moderado" de su parte. Si esto es cierto o es sólo un deseo por parte de los capitalistas está por ver. Lo que ellos quieren está claro: que Chávez salga de la escena y un nuevo gobierno que haga todo tipo de concesiones a las grandes empresas y las multinacionales, y que abandone cualquier idea de avanzar hacia una economía nacionalizada y planificada.
Hay otro campo en el que la oligarquía está tanteando el terreno: los llamados “presos y exiliados políticos”. Inmediatamente después de su derrota electoral el 7 de octubre iniciaron una campaña en torno a esta cuestión. Dicen que todos los que han sido encarcelados por "razones políticas" y los que han tenido que huir del país debido a la "persecución política" deberían ser amnistiados. En primer lugar, seamos claros acerca de esta cuestión, no estamos hablando aquí de personas que son perseguidas por sus opiniones políticas, sino de políticos que violaron la ley y están en la cárcel o (como es el caso de la mayoría de ellos) han huido del país para escapar de la justicia.
Estos son los que organizaron y llevaron a cabo el golpe de Estado de abril de 2002 (incluido el breve presidente golpista Pedro Carmona, "exiliado" en Colombia), los que organizaron el sabotaje de la industria petrolera hace ahora 10 años; Manuel Rosales, que fue acusado de corrupción y se fugó a Perú, y otros que son buscados en relación con el asesinato del Fiscal del Estado Danilo Anderson (que investigaba el golpe de abril 2002 cuando cayó víctima de un atentado con bomba), etc. Estos individuos deberían ser juzgados y obligados a pagar por sus crímenes, por los que ni siquiera han pedido disculpas o mostrado ningún remordimiento.
El hecho de que el diputado opositor Edgar Zambrano, quien está viajando por todo el mundo para obtener una lista completa de estos "exiliados" (en Miami, Madrid, Bogotá, etc), haya declarado que "el Gobierno, a través de Nicolás Maduro, ha expresado su voluntad política para resolver este problema", es escandaloso y ha creado un gran revuelo entre los activistas bolivarianos. Ningún vocero del gobierno ha refutado esta afirmación hasta el momento.
Lo que podemos ver es una situación en la que los capitalistas están ejerciendo una enorme presión sobre los dirigentes del movimiento bolivariano hacia la conciliación y las concesiones. Por otro lado, las masas bolivarianas quieren empujar hacia adelante, hacia completar la revolución, pero se encuentran sin una dirección clara y sin ninguna estructura democrática revolucionaria a través de la cual puedan decidir sobre el curso de la revolución.
Vale la pena recordar que durante los últimos 14 años las masas han respondido por millones cada vez que han tenido la oportunidad de organizarse. En los Círculos Bolivarianos al principio, en las Unidades de Batalla Electoral durante el referéndum revocatorio de 2004, con el lanzamiento del Frente Francisco de Miranda, con la creación de la central sindical UNT, en la fundación del PSUV, en la fundación de su organización juvenil JPSUV, y en muchas otras ocasiones. Dentro de estas organizaciones, las masas se han agrupado instintivamente alrededor de los diferentes dirigentes que parecían ser los más radicales, más consistentes en el mantenimiento de sus vínculos con las bases y en librar la batalla más decidida contra la oligarquía. En cada momento, después de un breve periodo de entusiasmo, de debate democrático y de fervor revolucionario de las bases y activistas, la burocracia ha logrado cerrar y ahogar estos espacios y organizaciones.


La Juventud del PSUV tuvo su congreso fundacional en 2008, en el que los intentos de introducir una constitución antidemocrática fueron derrotados, y no ha tenido otro congreso desde entonces. El propio PSUV tuvo un congreso fundacional muy democrático y de izquierda y luego un congreso ideológico en 2010, pero su estructura ha sido reducida a poco más que una máquina electoral. Los miembros ni siquiera tuvieron voz y voto en la selección de los candidatos para las próximas elecciones regionales del 16 de diciembre.
La revolución bolivariana está claramente en una encrucijada, en la que existen distintas líneas políticas en cuanto a cuál es el camino a seguir.
La burocracia, por ejemplo, ha destruido el Plan Guayana Socialista que hemos descrito antes, eliminando a los presidentes trabajadores de las industrias básicas. Esto se hizo a través de una campaña concertada de sabotaje abierto, descrédito, calumnias y violencia física, orquestada por todos aquellos que, por sus razones particulares, están en contra del control obrero. La fracción sindical FBT (Fuerza Bolivariana de los Trabajadores) ha jugado un papel clave en esta campaña, así como el gobernador regional de Bolívar y candidato a la re-elección, Rangel Gómez. El descontento es tan grande entre los activistas obreros de la región que crece el apoyo al otro candidato bolivariano, Arciniega, postulado por el Partido Comunista de Venezuela.
Sectores de la dirigencia bolivariana abogan por una especie de economía mixta en la que los elementos "socialistas" se extenderían progresivamente y, finalmente, en algún momento en el futuro, superarían a los capitalistas. De esta manera, al parecer, se llegaría a una sociedad socialista sin molestar demasiado a la clase dominante ni demasiado pronto. En nuestra opinión, este es un camino suicida, porque significa que se está entorpeciendo el funcionamiento normal de la economía capitalista de mercado sin que sea reemplazada por un plan democrático de producción basado en la nacionalización de los medios de producción. Esta situación lleva a la escasez, al sabotaje, a la inflación y a la desorganización general de la economía, que golpean principalmente a los sectores más pobres, la base natural de apoyo a la revolución.
En su discurso del sábado por la situación de su salud, Chávez hizo un llamamiento a la unidad del movimiento.  Somos los primeros en estar a favor de un movimiento revolucionario unido. Pero las diferencias existen y son reales. La única manera de lograr la unidad es si el movimiento revolucionario en su conjunto puede discutir y tomar una decisión informada. Es precisamente cuando la burocracia limita la democracia del movimiento donde se produce la división.
Una vez más, las masas el 7 de octubre dieron una victoria electoral a la revolución bolivariana, votando por el presidente Chávez. Él defendió un programa que habla de una economía socialista y de acabar con el viejo aparato estatal. No es el momento de la conciliación ni de mantener conversaciones con los capitalistas. Es la hora de poner en práctica este programa. En nuestra opinión, esto sólo puede hacerse a través de la expropiación de los medios de producción, de los bancos y de las grandes haciendas de los terratenientes, bajo el control democrático de los trabajadores.
La enfermedad del presidente Chávez pone de manifiesto claramente el hecho de que un hombre solo no puede llevar a cabo una revolución socialista. Es la hora de que la clase obrera y los pobres tomen la iniciativa en sus propias manos.
Debería convocarse un congreso nacional revolucionario con delegados elegidos en cada fábrica, lugar de trabajo, barrio obrero y comunidad campesina, de modo que pueda tomar las decisiones necesarias sobre cuál debería ser el siguiente paso.

¡Ninguna conciliación - Hacia el socialismo!

viernes, 16 de noviembre de 2012

Venezuela: ¿Invertirá el “sector privado” en el desarrollo del país?

Compartimos con ustedes compañeros y lectores una nota de Carlos Vidal donde desnuda el caracter parasito de la burguesia venezolana y el el fraude del reformismo.
Este caracter parasito no es propio de la burguesia de Venezuela, sino que tambien en Argentina los empresarios actuan de la misma manera.
Saboteando, generando inflacion, humillandose ante el imperialismo, fugando capitales, buscando debilitar al gobierno de Crisitina Fernandez aca y al de Hugo Chavez alla.
Es por eso que si bien el articulo se centra en la situacion especificamente de Venezuela, las conclusiones a las que lleva son de gran utilidad para pensar nuestra Argentina de hoy y comprender los intereses que defiende el empresariado y el papel nefasto que juegan sobre nuestras condiciones de vida.
Esperamos que sea del interes de todos!
Saludos de @MFVargentina



Ya oliendo el desagradable aroma de la derrota que le esperaba a la burguesía el 7 de octubre, no falto, quienes escandalosamente saltaran la talanquera desde la derecha denunciando el paquete neoliberal de la extrema derecha y exigiendo un “golpe de timón de Chávez” desde luego hacia la derecha, ni quienes desde la “izquierda” llamaran a dialogar con ellos, a construir una “oposición democrática” ofrecieran tender puentes y luego del triunfo electoral llamaran de nuevo a la reconciliación,  con el fin de “unir al país”. Esta política no es nueva, es la estrategia de los reformistas de siempre cuando se pierden elecciones, concluyen que hay que frenar el proceso porque el “nivel de conciencia es muy bajo”, y cuando se gana, concluyen que hay que frenar, por “reconocimiento  del contrario y la unidad nacional”, lo importante es frenar impidiendo el avance del movimiento popular y del logro de un verdadero socialismo. Esta política se repite en lo económico, los reformistas continúan planteando la economía mixta como el último descubrimiento del siglo y los llamados a los empresarios no se hacen esperar para que sean buenos e inviertan en el país.
 
 El carácter de la burguesía nacional 

Al igual que en el resto del llamado tercer mundo, la burguesía venezolana nació arrodillada a sus viejos amos. Parasita e incapaz, llamada “sector privado”, jamás desarrollo las fuerzas productivas, condenando a Venezuela a ser un país monoproductor, a mantener una desangrante economía de puerto que históricamente lanzo a la pobreza y a la informalidad a millones de hombres y mujeres.
En los 40 años de la cuarta republica la clase dominante (empresarios y terratenientes) no fueron capaces de desarrollar una economía productiva que lograra crear empleos suficientes y de calidad como para absorber el crecimiento de la fuerza laboral la cual aumentaba desenfrenadamente con la tasa de natalidad, el abandono del campo, la incorporación de la mujer al mercado laboral y la deserción escolar. Este déficit empujó a la informalidad y el desempleo a gruesas capas de la población, provocando una caída del ingreso por debajo de la cesta básica y minando de cordones de miseria a las ciudades venezolanas.
4864_97_2011-11-11La inversión, el crecimiento y el sector privado 

Si hablamos de creación de empleo y crecimiento sostenido, hablamos de formación de capital fijo. Es decir, infraestructura, plantas industriales, maquinarias y equipos, capacidad instalada, esto está íntimamente relacionado con la creación de empleo y la generación de riquezas que tiene un país y que se conoce como PIB (Producto Interno Bruto),  el cual venia en picada desde 1957 y cuya tasa de reinversión en capital fijo la ha acompañado en esa caída, que en el mejor de los casos solo llego a formar una quinta parte del PIB registrando desde ese entonces un hasta ahora irreversible desplome de la inversión del “sector privado” (burguesía). De hecho, en la última década se han encontrado en los niveles más bajo desde en 50 años.
 El promedio de crecimiento de la economía venezolana desde los 80 hasta el 2.005 fue de 1,53%. Esto con una tasa de reinversión del sector privado de no más del 15% del PIB, lo cual no es suficiente para crecer, dado que la inversión que no pesa a largo plazo sino solo en el año en que se invierte, se mantiene entre un 4 y 6% y la depreciación del capital invertido en plantas industriales, equipos y maquinarias, se calcula en un 7% anual. Si ambos se suman queda claro que la inversión real apenas alcanza para mantener la capacidad instalada y el crecimiento de la capacidad productiva es nulo.
La idea de que el sector privado invertirá en el desarrollo industrial es una fantasía reformista que choca con la realidad. La burguesía en Venezuela tiene una huelga de capitales que data de más de 40 años. En algunas épocas se hicieron inversiones y todo el parque industrial se instalo con dinero del Estado y créditos bancarios que luego pasaron a ser deuda pública; en muchas fabricas que han sido nacionalizadas se encuentran maquinarias con placas de adquisición mediante créditos de bancos como el Banco “Latino”,  el “Consolidado” y otros que se declararon en bancarrota y jamás pagaron a los ahorristas. Las grandes inversiones las realizó el Estado venezolano a través de infraestructura, vialidad, plantas hidroeléctricas, telecomunicaciones, etc., luego estas inversiones eran pasadas a los privados quienes sin arriesgar capital administraban peajes, distribuían electricidad y desmantelaban empresas estadales para favorecer sus negocios, como el caso de la línea aérea “VIASA”. La ecuación es simple, la burguesía jamás ha invertido en el desarrollo del país ni en la solución de los problemas de la sociedad, no lo hicieron cuando eran gobierno y el capitalismo estaba en auge, y mucho menos lo harán ahora que son oposición y han perdido de manera parcial el poder de decidir directamente sobre las gestiones económicas del país ¿Será que los reformistas no aprenden?

sábado, 1 de septiembre de 2012

La lucha de clases y la campaña electoral de cara a las elecciones presidenciales del 7 de Octubre en Venezuela (parte II)


El sábado pasado publicamos la primera parte de este interesantísimo análisis realizado por los compañeros Pesuvistas de Lucha de Clases.
Hoy compartimos la segunda parte de esta nota que consideramos como un gran aporte al debate acerca de como llevar para adelante la Revolución Bolivariana.
En esta segunda entrega se analiza y profundiza en el papel que esta jugando el PSUV de cara a la batalla electoral del 7-O dejando en evidencia las deficiencias que tiene la dirección del partido al intentar desligar la lucha por el Socialismo de las luchas por las reivindicaciones de los trabajadores y demás sectores populares en contraposición de la fuerza creadora de las bases que exige ir mas allá.
Sin más preámbulos los invitamos a leer, comentar y difundir el artículo. 


 Escrito por Lucha de Clases
 La campaña oficial del PSUV y las luchas reivindicativas

 Lamentablemente, buena parte de la dirigencia nacional, regional, municipal y local del PSUV no comprende en absoluto la conexión que existe entre la conciencia política de la militancia revolucionaria y del pueblo en general, y la lucha por sus reivindicaciones materiales, como consecuencia de su ideología pequeño burguesa y reformista, o mejor dicho, entienden esa relación de manera inversa.
Una de las actividades centrales desarrolladas por el PSUV en la campaña que ha sido realizada hasta ahora es el denominado “casa por casa”, que es un actividad en la cual los militantes del partido realizan visitas a cada uno de los hogares de la población que siempre ha votado por el presidente Chávez, o que por lo menos siempre ha simpatizado fuertemente con la revolución. En estas visitas, se hacen encuestas sobre las necesidades sociales de cada una de las familias visitadas, y se indaga si dicha familia ha sido atendida por alguna de las misiones recientemente creadas (Amor Mayor e Hijos e Hijas de mi Patria Venezuela). Si en alguna familia hay adultos mayores que no tengan pensión, o hay menores de edad y la familia se encuentra en situación de pobreza, sean los respectivos padres desempleados o no, entonces esa familia será incluida en las respectivas misiones, y se le otorgará una beca de 430 Bs. por cada menor de edad, asimismo, si el respectivo adulto o adulta mayor no goza de pensión, también ésta le será otorgada.

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Ahora bien, debemos preguntarnos, sien una familia determinada es la carencia de un empleo por parte de uno o de ambos padres de la familia, la causa central de su situación precaria, ¿Qué solución puede plantearle el militante que está realizando el “casa por casa”, además de la beca para sus hijos e hijas? La repuesta es ninguna. Y la respuesta es ninguna debido a que desde su creación, la dirigencia del partido todavía no ha planteado ningún programa de empleo, que bien podría y debería estar basado en el diagnóstico que hemos planteado arriba, ya que esa es una situación real de nuestra economía, pero lo más grave aquí es que la dirigencia del PSUV no ha planteado a las bases realizar un profundo debate sobre el problema del desempleo en las asambleas locales del partido, ni en las patrullas, ni en ninguna otra instancia del mismo, a fin de construir colectivamente un programa de acciones concretas para resolverlo. Todo apunta a concluir que no existe voluntad política de nuestros dirigentes para llevar a cabo esta necesaria tarea.
Los marxistas del PSUV no nos oponemos en lo absoluto al programa de becas de las referidas misiones, por el contrario, son medidas urgentes que se han tomado en la revolución para contrarrestar los niveles de pobreza de cientos de miles de familias venezolanas, elevando sus niveles de ingreso, y eso es algo que obviamente apoyamos, sin embargo, esa no es una solución firme al problema de la pobreza.
Al otorgarse las becas de la misión hijos e hijas de mi patria, se está con ello elevando el nivel de liquidez en la economía venezolana, es decir, se está elevando la cantidad de dinero circulante en el mercado capitalista de nuestro país. Dicho aumento en la liquidez, a su vez significará un aumento considerable en la demanda de bienes y servicios en el mercado nacional, por parte de todas estas familias que antes no gozaban de tales ingresos, pero, debido a las razones que hemos explicado en detalle en los párrafos anteriores, éste aumento de la demanda no va equiparado con un aumento en la oferta de bienes y servicios, al contrario, el sabotaje económico que sufre la revolución todos los días se traduce en una reducción considerable de la oferta de bienes y servicios en el mercado nacional.
Al darse un incremento considerable en la demanda mientras la oferta se mantiene estancada o incluso se reduce, ese produce de manera inevitable un crecimiento considerable de la tasa de inflación, la cual ha alcanzado niveles cercanos al 30% durante los últimos 3 años, generando esto un impacto negativo sobre el nivel adquisitivo de las familias venezolanas. Si bien es cierto que existen una serie de políticas gubernamentales como Mercal y PDVAL, las regulaciones de precios y el alza salarial anual, destinadas a elevar el poder adquisitivo del pueblo trabajador, a la larga, si no se nacionaliza la industria de producción, importación, procesamiento y distribución de alimentos, entre otras medidas que deben ser tomadas, dirigidas a abolir la propiedad privada sobre los medios de producción, entonces la inflación continuará impactando el nivel adquisitivo de las familias trabajadoras, y además, como consecuencia de las repercusiones que tendrá la crisis mundial del capitalismo sobre la economía venezolana en la medida en que la crisis se agudice más y más durante los próximos años, sin duda este impacto negativo se agravará de manera mucho mayor.
Ciertamente, hace unos pocos meses fue lanzada la gran misión “Saber y Trabajo”, con la cual se plantea crear 421 mil nuevos empleos cada año durante los próximos 7 años, además, el presidente promulgó hace pocos días la correspondiente ley de la misión “Saber y Trabajo”, en la cual se plantea la expropiación de todos estos galpones, plantas y fábricas cerradas y abandonadas que hemos mencionado, pero, aunque eso esté reflejado en la ley, es necesario un instrumento político y organizativo para que la clase obrera y el pueblo todo puedan llevar esa medida a buen término.
Mucho antes de que fuera aprobada la ley, ya esta idea se encontraba en discusión, tomando en cuenta que además, fue en el año 2005 la primera vez que el presidente la planteó. A pesar de todo ello, y a pesar de los reiterados llamados del presidente al respecto de esta cuestión, desde la creación del PSUV, en ningún momento la mayoría nuestra dirigencia pesuvista ha tomado en serio esta cuestión.
Incluso ahora que ha sido aprobada esta ley que permitiría agilizar la expropiación de todas esas empresas, lo cual constituye un avance que para nada debemos descartar ni dejar de lado, la dirigencia del partido no ha planteado todavía ningún tipo de debate al respecto. Es bastante probable que muchos dirigentes, sobre todo los más reformistas y oportunistas, ni siquiera estén al tanto todavía de esta importante medida.

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La dirección reformista del PSUV plantea una campaña aislada de la lucha de clases

Consideramos importante agregar, que en lo que respecta a las luchas de los distintos otros sectores que componen el movimiento revolucionario, la actitud de los dirigentes es la misma.
Se han conformado Comandos de Campaña Carabobo(que son los comandos de campaña para las elecciones presidenciales, sus siglas son CCC) en todos los estados, municipios y parroquias del país, y en cada uno de esos comandos se han designado responsables del trabajo con la juventud, la clase obrera y los campesinos, entre otros sectores del movimiento revolucionario, lo que además, considerado a nivel nacional constituye obviamente un aparato político de enormes proporciones, pero que a pesar de su tamaño ha sido casi totalmente inoperativo por los momentos. En ninguna de las reuniones de los comandos estadales, municipales o parroquiales se ha discutido hasta ahora el papel del partido y de los “cuadros” del partido en las luchas concretas de los distintos sectores del movimiento revolucionario.
Aunque desde hace varias semanas atrás los CCC municipales y parroquiales han comenzado a reunirse en cada rinconcito del país, en estas reuniones, desde los niveles estadales hasta los parroquiales, no hay ningún tipo de debate para la construcción colectiva de un programa de acciones tácticas y estratégicas que le permitan a nuestro partido, intervenir de manera adecuada en las distintas luchas de cada uno de estos sectores. Todo ello, como ya hemos explicado reiteradamente, con el objetivo de conducirlas a victorias parciales que permitan fortalecer el movimiento obrero y popular, tanto a nivel organizativo como ideológico, para seguir avanzando en la lucha por la abolición del sistema capitalista, pero además, para lograr a través de dicha intervención exitosa del PSUV en la lucha de estos sectores, captar a más votantes para la revolución de cara al 7-O, ya sean votantes indecisos camaradas bolivarianos que han caído en la apatía o incluso, compañeras y compañeros trabajadores de oposición honestos, que aunque votan a la derecha podrían ser ganados para las filas de la revolución y el socialismo, pero hay que subrayar que sólo una intervención adecuada del PSUV en la lucha de clases puede lograr que se alcancen metas de este tipo.
Podemos decir con seriedad, que en la casi totalidad de los casos, cuando militantes y dirigentes de base honestos, plantean esta cuestión sobre la mesa en reuniones de los CCC, o tratan de plantear la necesidad de que los miembros de los comandos apoyen y participen en tal o cual lucha obrera o de otro sector del movimiento revolucionario, el planteamiento se diluye en discusiones estériles de planificación de cuanta actividad pública de campaña se le ocurre al partido, sin importar si tal actividad realmente tendrá un impacto político y dejará un saldo organizativo y político valioso.
Lamentablemente, como lo hemos planteado anteriormente en este artículo, los sectores pequeño burgueses y reformistas de nuestra dirigencia pesuvista (que por si fuera poco abarcan grandes capas de nuestra dirigencia), no se interesan por las luchas reales del pueblo trabajador, y en ése sentido plantean una campaña electoral que catalogamos “de aire”, y la denominamos así, porque en ella se plantea conquistar el apoyo de las masas trabajadoras ganando primero sus conciencias, sin preocuparnos por sus condiciones materiales de vida y las luchas que éstas desarrollan por transformar y dignificar esas condiciones materiales, cuando, lo que en realidad debemos hacer es partir de estas condiciones materiales, y de la participación activa de nuestro partido en tales luchas, para poder conquistar dichas conciencias.
Este accionar no es exclusivo de esta campaña electoral, sino que ha sido una de las características comunes a todas las campañas electorales en las que ha participado el PSUV desde su creación.

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