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viernes, 13 de enero de 2023

Finalmente ¡La China ha sido puesta en libertad!


Por Elías Chacón Neri de Lucha de Clases (CMI-Venezuela)

Después de dos años de injusta privación de libertad en el penal de Ezeiza, y numerosos vejámenes y violaciones a sus derechos humanos fundamentales por parte de funcionarios del Estado –policía, institución carcelaria, Fiscalía y tribunales-, La China ha logrado recobrar su libertad.

La China es una mujer venezolana, trabajadora, migrante y madre de dos hijos, conocida públicamente bajo dicho seudónimo. Reside en Buenos Aires Argentina, al menos desde el año 2017.

En un artículo previo explicamos que ella sufre de un trastorno poco conocido, denominado trastorno de negación del embarazo o embarazo críptico.

Como consecuencia de ello, en diciembre de 2020 La China no pudo tomar consciencia temprana de que estaba embarazada. El 16 de diciembre, La China sufrió de sangrado profuso, y pensó que se trataba de un caso de menstruación, que además se habían tornado muy frecuentes en el contexto de elevado estrés psicológico, como consecuencia del deterioro de sus condiciones laborales, económicas y familiares durante la pandemia. Ello le causo la pérdida del feto.

Por haber sufrido de esa emergencia obstétrica, fue considerada como una asesina por el Estado argentino, y acusada de homicidio agravado por vínculo.

El pasado 14 de noviembre inició el juicio en su contra, luego de dos años de reclusión en condiciones infrahumanas, las mismas que deben afrontar día a día muchas otras mujeres también allí recluidas.

Elementos para el balance

Faltando poco para el inicio del juicio, diversas organizaciones feministas y de mujeres de Argentina tomaron su caso como una importante bandera de lucha, contra el legado reaccionario de la penalización del aborto y de las emergencias obstétricas en el país.

Gracias al acompañamiento y la difusión pública del caso de La China por parte de estas organizaciones, su historia ha sido conocida por miles de mujeres trabajadorasy trabajadores en Argentina y en el continente.

Salvo un par de notas de prensa en Venezuela, el caso había pasado desapercibido hasta el inicio del juicio entre la izquierda y el movimiento de mujeres en este país.

Por ello, desde la CMI también nos sumamos a esa campaña el pasado noviembre, con la publicación del artículo mencionado arriba (Criminalización de la mujer por emergencias obstétricas: El caso de La China),en el que se detallan los pormenores de su caso.

El artículo tuvo impacto entre sectores de la izquierda en Venezuela, sobre todo ligados a la base histórica del chavismo, al igual que entre compañeras venezolanas que viven y militan en Argentina, como es el caso del colectivo Chavismo Sur. Desde esta organización se planteó el caso al Ministerio de la Mujer y la Comisión de Familias, Religión y Culto de la Asamblea Nacional de Venezuela y la embajada venezolana en Argentina, así como ante antiguos funcionarios diplomáticos como la periodista Helena Salcedo, quien en el pasado ya había logrado la repatriación de venezolanos privados de libertad en el extranjero, para que pudiesen cumplir el término de la pena en Venezuela.

Es necesario acotar que en el caso de la trabajadora Johana González, arbitrariamente privada de libertad por el Estado, desde el Comité de Familiares y Amigos de los Trabajadores Presos se le planteó personalmente a la diputada Asia Villegas, presidenta de la Comisión de Familias de la AN, intervenir en su caso para lograr su inmediata libertad. Johana está en estos momentos, faltando 4 días para noche buena, secuestrada por el Estado, en tanto ya cuenta con boleta de excarcelación desde hace meses. Hasta el día de hoy la diputada Asia Villegas no ha dado respuesta ni muestras de intervenir a su favor.

Al momento de publicar el artículo, la embajada venezolana no tenía aún conocimiento del caso. Es posible que estas gestiones hayan jugado un cierto papel en el resultado favorable del juicio. Sin embargo, hay que señalar que el acompañamiento fundamental a La China en la lucha por su libertad vino de parte de organizaciones del movimiento de mujeres, sociales, de defensa de los derechos humanos y de izquierda en Argentina. Entre los siguientes cuatro agrupamientos se presentaron como amicus curiae en la causa: el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), el Observatorio de la Asociación de Pensamiento Penal (APP), la Cooperativa Esquina Libertad y la Fundación para el Desarrollo de Políticas Sustentables.

La presión política de estas organizaciones logró primero el beneficio procesal de arresto domiciliario, hacia finales de noviembre, y finalmente, el día lunes 12 de diciembre, la libertad plena de La China, constituyéndose en una pequeña victoria más para las mujeres trabajadoras de Argentina y del continente, contra la bárbara opresióny explotación de clase y patriarcal que sobre ellas ejercen los Estados capitalistas.

Sin la presión política que ejercieron todas estas organizaciones sobre el Estado, expresada en las manifestaciones de calle y la propaganda y agitación en las redes sociales, podría no haberse logrado la libertad de La China. No hay otro camino que la lucha política para que la clase obrera, en todas sus expresiones, pueda arrancarle victorias económicas, sociales y políticas al Estado capitalista.

El resultado del juicio

El caso de La China, como también otros antes que este, ha puesto en evidencia la podredumbre que reina en el aparato de Estado, y cómo el papel de este no es otro que el de disciplinar a las mujeres pobres, como parte de la clase obrera, por no cumplir con los estándares que la burguesía como clase ha establecido históricamente sobre la maternidad.

La fiscal señaló que en el juicio fueron utilizados como alegatos, construcciones conceptuales sociales sobre el papel de las mujeres frente a la maternidad. Por ejemplo, aquella de la “buena madre”, que establece como una norma inconsciente el mandato social de las madres de asumir la maternidad ante cualquier circunstancia, obligando así a todas las gestantes a reconocer el embarazo ante la sociedad y ante el derecho, sin que importe la existencia de un trastorno que trastoque la percepción de la madre gestante de su propio embarazo. Un razonamiento de tal naturaleza justifica a los ojos del Estado y su funcionariado la reprobación sin equívoco a una mujer que no sea capaz de reconocer su propia gestación.

Por su parte, Indiana Guereño, directora del Observatorio de la Asociación de Pensamiento Penal, señaló sobre la judicialización de La China que “el castigo es el propio proceso”, recordando las vejaciones que La China sufrió desde el día que fue detenida, como expresión concreta del disciplinamiento de las mujeres trabajadoras por el Estado capitalista.

La lucha continúa: por la emancipación de la mujer trabajadora y la abolición del capitalismo

A pesar de esta victoria, aún existen mujeres trabajadoras y pobres castigadas arbitrariamente por el Estado argentino, como consecuencia de haber sufrido emergencias obstétricas antes de la promulgación de la ley del aborto en diciembre 2020. La propia China, tuvo la oportunidad de constatar la existencia de tales casos mientras estuvo en prisión. Según Rosana Fanjul, de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, actualmente hay todavía 45 casos de mujeres privadas de libertad como consecuencia de emergencias obstétricas.

Lo anterior pone en evidencia que la lucha por le emancipación real de las mujeres trabajadoras sigue siendo una tarea pendiente, en toda la América, y aún en la Argentina a pesar de los avances en los últimos dos años.

Una lucha que debe estar ligada necesariamente a la abolición del Estado burgués, a la expropiación sin indemnización de las palancas económicas que hoy están en las manos de los capitalistas, y a la planificación democrática de la economía, bajo el control y dirección de la clase obrera. Parafraseando al viejo Lenin, no habrá emancipación real de la mujer trabajadora mientras sigan existiendo las bases materiales de su opresión, ni tampoco habrá igualdad real entre hombres y mujeres mientras subsistan las causas materiales de la opresión patriarcal sobre estas últimas.

lunes, 28 de noviembre de 2022

Criminalización de la mujer por emergencias obstétricas: El caso de La China

 


Por Elías Chacón Neri de Lucha de Clases (CMI-Venezuela)

El pasado lunes 14 de noviembre comenzó el juicio oral y público de La China, una migrante venezolana presa en Argentina desde hace dos años en el penal de la ciudad de Ezeiza, provincia de Buenos Aires, acusada de homicidio agravado por vínculo como consecuencia de haber sufrido una emergencia obstétrica. 

Al igual que ha ocurrido con otros tantos millones de trabajadores y trabajadoras venezolanas, que han padecido en el alma y en la piel los latigazos de una de las peores crisis capitalistas de la historia –nos referimos a la que ha vivido nuestro país en la última década–, La China decidió emigrar de su terruño natal  en el año 2017 hacia Argentina, buscando otro mercado laboral donde vender su fuerza de trabajo a un mejor precio, para así poder ofrecer una vida más digna a sus dos hijos. 

Nos referimos a ella solo utilizando el apodo “La China”, que es como sus amigos y familiares en Venezuela solían llamarle, porque ha querido resguardar su identidad. Ella es una mujer de 43 años, oriunda de Anzoátegui, en el oriente venezolano, de clase trabajadora y profesión contadora, madre de dos hijos. Nunca antes había estado en prisión, no tiene experiencia alguna de lo que significa vivir y sobrevivir allí, y su situación de seguridad física es delicada. Su abogado explica que debido al crimen del que se le acusa, podría ser atacada por otras reclusas. 

El trastorno de negación del embarazo 

Tal y como ella relata en un testimonio escrito desde prisión –y que compañeras del movimiento feminista han hecho público en las redes sociales de cara al juicio que inició la semana pasada–, La China sufre de una compleja condición psicológica denominada trastorno de la negación del embarazo, también conocida como embarazo críptico, una condición que aún hoy no deja de ser enigmática para la ciencia. 

El trastorno de negación del embarazo es una psicopatología en la que la madre no logra hacerse consciente de su gestación, y además su cuerpo no experimenta cambios físicos que evidencien tal proceso. En pocas palabras, las madres no se dan cuenta que están embarazadas y tampoco ocurren grandes cambios manifiestos en sus cuerpos, que les ayuden a darse cuenta de ello. 

Aunque puede sonar paradójico, es una condición ya reconocida por psiquiatras perinatales y otros especialistas del área. No obstante, todavía hay bastante desconocimiento al respecto de sus causas y de los mecanismos que operan en el cuerpo y mente de las mujeres que lo sufren. 

Este fenómeno es estudiado principalmente por la psicología, como un trastorno de la consciencia de la madre gestante del proceso fisiológico de gestación que está viviendo. Por ello también se le denomina ausencia de gestación psicológica. El psiquiatra perinatal Benoite Bayle le considera una rara psicopatología del embarazo. No obstante, es un fenómeno de clara evidencia factual, es decir, con evidencia material comprobable: los cambios fisiológicos en el cuerpo de la madre no ocurren como debiesen ocurrir. Aún así, hasta la fecha ha sido poco estudiado propiamente por la obstetricia como fenómeno físico del cuerpo de las gestantes. 

Los especialistas han llegado a compararlo con el embarazo psicológico, considerándole una suerte de opuesto simétrico de este. Así como el embarazo psicológico implica la somatización de un cierto estado mental de la paciente, el trastorno de negación del embarazo también lo implica, pero de forma contraria: la paciente niega su embarazo –de forma inconsciente-, y en consecuencia el cuerpo bloquea la aparición de los síntomas correspondientes. En todo caso, esto es algo que aún está en debate. La psiquiatra perinatal Irene Bolsa, del Instituto Europeo de Salud Mental Perinatal explica que hay más casos observados y comentados en la prensa que en los propios libros de obstetricia, y los casos pueden generar incredulidad entre los médicos. 

El trastorno puede ser parcial –la mujer, su pareja u otro familiar se da cuenta del embarazo en algún punto intermedio del embarazo–, o total –la mujer se da cuenta de que está embarazada incluso en el momento de parir–, lo que generalmente pone en riesgo la vida de la madre y del bebé. Este último subtipo de trastorno se ha observado, según investigaciones europeas, en uno de cada 25.000 embarazos. 

Existen causas de orden físico como las características del útero de la madre, que pueden contribuir a ocultar el feto, favoreciendo un crecimiento limitado de la panza durante el embarazo.  Sin embargo, especialistas que han estudiado este trastorno en su aspecto psíquico han planteado hipótesis de orden psicoanalítico para explicar este fenómeno: la negación de la gestación por la madre podría tener su origen en traumas de la infancia, y luego de la negación su cuerpo respondería suprimiendo los síntomas de la gestación –la panza no crece y aún el sangrado menstrual puede seguir ocurriendo como si no hubiese embarazo alguno–. 

La evaluación de la Defensoría General de la Nación confirma la historia clínica de La China  

Según relata La China en su testimonio, sus dos primeros embarazos ocurrieron de esta forma. En el primero no hubo crecimiento de la barriga y el sangrado menstrual no tuvo cambios. Fue su madre quien se dio cuenta de que estaba embarazada. En su segundo embarazo, cinco años después, fue su esposo quien se dio cuenta de la gestación, ante la ausencia de síntomas. 

En el primer embarazo La China desarrolló un sentido de culpa para con su bebé, por no haber sido consciente de su gestación, ya que esto pudo haber puesto en peligro la vida o la salud del feto. Adicionalmente el padre del niño no se hizo responsable, y ella asumió toda la carga de la manutención y la crianza. Tuvo varios trabajos al mismo tiempo, formales e informales, desde vendedora por catálogo, pasando por conductora de taxi, hasta un cargo de docencia en una universidad privada, para poder sostener a su niño.  

Dos años después La China inició una relación con quien aún es su compañero en la actualidad. Fruto de esa relación nació un segundo niño. La no consciencia del segundo embarazo trajo como consecuencia una falta de preparación psicológica y física necesaria para el parto. Esto generó graves complicaciones durante el proceso. Aquel nacimiento traumático en el que el niño casi pierde la vida dejó secuelas en el desarrollo psíquico del bebé. Hoy día sufre de una discapacidad cognitiva. 

Luego de su segundo embarazo, La China no tuvo deseos de volver a experimentar aquel proceso incierto y tortuoso. Sin embargo, volvió a quedar embarazada en dos oportunidades, sufriendo en ambos casos el mismo trastorno de negación, pero con la diferencia de haber tenido interrupciones espontáneas del embarazo. En el último de estos abortos espontáneos, el feto tenía siete meses, y tuvo que atravesar la dolorosa experiencia de cremarlo.  

La evaluación psicológica realizada por profesionales de la Defensoría General de la Nación el día 8 de enero de 2021, constata lo señalado por la compañera en su testimonio: 

 “En este contexto, y de acuerdo a la evidencia disponible la examinada experimentó un proceso de negación generalizada del embarazo. No vivenció modificaciones o cambios corporales, refiere que nunca dejó de menstruar, no presentó nauseas ni vómitos, interpretó el aumento de peso al aumento de la ingesta de comida por la pandemia, al igual que lo que sucedió con todo su grupo familiar”. 

“En este contexto, presentó un importante cuadro disociativo con despersonalización durante el parto y los momentos posteriores al mismo. El parto no fue vivenciado ni introyectado como tal sino como la expulsión de coágulos durante una menstruación abundante. Es decir, que no existió representación psíquica de la gestación de un bebe y mucho menos del nacimiento de un hijo”. 

A pesar de que la evaluación de los especialistas demostró que La China padece del trastorno de negación del embarazo, desde el primer momento el Estado la criminalizó usando como argumento lo que en realidad fue una emergencia obstétrica. 

Madre, trabajadora, migrante y criminalizada 

A inicios de la pandemia la empresa para la que trabajaba hizo recortes de presupuesto y en consecuencia despido de personal, por lo que ella quedó temporalmente sin trabajo. Además, la situación de hacinamiento durante la cuarentena colocó más presión sobre ella: aparte del trabajo a distancia para ganarse el pan, debía asumir la educación formal de los hijos desde el hogar ante el cierre de las escuelas, etc.  

Ella relata que debía someterse a controles médicos, pero no fue posible durante la pandemia porque la prioridad en los centros de salud era la atención de pacientes con Covid-19. El estrés por la dura cotidianidad de aquellos días, de la que no pudieron escapar ni los venezolanos que migraron, porque la crisis capitalista agudizada por la pandemia se expresó en todo el mundo, le provocaron flujos menstruales más de una vez al mes. La mañana del 16 de diciembre tuvo un sangrado menstrual profuso, con coágulos, pero sin saber que estaba de nuevo embarazada. Era tan inconsciente de que estaba pariendo, que momentos antes, a pesar del dolor, seguía trabajando sobre los estados contables de la empresa para la que laboraba entonces. 


Como el sangrado menstrual se había tornado bastante doloroso y abundante, no consideró que aquel día hubiese una causa distinta. Debido a lo abundante de la sangre y los coágulos presentes. La China decidió depositar las sábanas en la basura, un cartonero las encontró y denunció ante la policía que había un feto allí. En pocos días detuvieron a la China y a su compañero.  

No obstante, siempre se trató de una emergencia obstétrica. La China parió de emergencia sin saberlo, y además el parto fue lo que se denomina un parto en avalancha, es decir, un parto abrupto en el que se expulsa en el mismo momento la placenta, el feto y los coágulos de sangre. 

Un flagelo que se extiende a lo largo del continente 

El trastorno de negación del embarazo afecta a miles de mujeres en todo el mundo cada año, provocando emergencias obstétricas que en muchos casos, son transformadas por el Estado capitalista y su justicia en acusaciones penales.  

A manera de ejemplo, en 2016 una organización feminista mexicana daba cuenta de al menos 500 casos de mujeres privadas de libertad por emergencias obstétricas. En El Salvador, casos como estos han ocurrido durante la última década, y continúan ocurriendo, con penas de hasta 30 años de cárcel – la misma pena que se le podría imponer a La China si el tribunal la declara culpable a finales de este mes–. 

Aunque no contamos con cifras específicas de otros países en la región, las cifras generales de causas judiciales abiertas por abortos nos permiten tener una noción –si bien bastante imprecisa– de la magnitud de los casos de mujeres criminalizadas por emergencias obstétricas cada año, como es el caso de aquellas compañeras que sufren trastorno de negación del embarazo. A este respecto, tienen relevancia sobre todo los casos en los que existe un historial de violencia doméstica o familiar, inclusive desde la infancia, porque como hemos visto, ello puede desencadenar el trastorno de negación del embarazo en las compañeras gestantes. 

En Perú, durante la década pasada, se ha judicializado a mucho más de un millar de mujeres. En Colombia, más de 2000 mujeres fueron judicializadas por abortar entre 2005 y 2017, de ellas unas 500 eran menores de edad, y en particular 3 tenían entre 11 y 12 años de edad. Estas últimas resultaron embarazadas como consecuencia de abuso sexual. En Venezuela no tenemos cifras precisas de los casos de mujeres criminalizadas por abortos espontáneos o clandestinos, pero sin duda la tasa de abortos debe ir en auge, sobre todo cuando hoy Venezuela encabeza la lista de países con mayores tasas de embarazo adolescente. Tan sólo entre los meses de agosto y diciembre de 2018, el informe Mujeres Al Límite, de la coalición Equivalencias en Acción, reveló que en el país se registraron 2.246 abortos. En el 31% de los casos, las madres eran menores de edad. En algunos casos, cuando el embarazo supone un riesgo para la vida de la madre, existen malformaciones en el feto o hubo abuso sexual, hay madres que cruzan la frontera hacia Colombia para abortar allí, porque –en teoría– bajo esas tres causales el aborto está despenalizado.  

Por supuesto, no podemos olvidar el grave golpe que a mediados de año sufrieron las mujeres trabajadoras de los EEUU, con la derogación de la histórica sentencia Roe vs. Wade por la Corte Suprema. Ya ha habido casos de mujeres con embarazos de riesgo que han sido afectadas por esta medida. Antes de poder abortar, han tenido que esperar a que el bebé se les muera en la panza. 

Lo anterior demuestra que la despenalización del aborto es una tarea urgente y pendiente en la vasta mayoría de los países ex semicoloniales y de capitalismo atrasado –y ahora también en los EEUU–. La lucha por la despenalización, y por el acceso a la salud gratuita y de calidad, y la educación pública en materia de sexualidad, junto a un conjunto más amplio de reivindicaciones para las mujeres trabajadoras y el conjunto del movimiento obrero, es una bandera que la izquierda revolucionaria del continente americano debe tomar con ambas manos y empujar hacia adelante. Una lucha que debe trascender las fronteras nacionales y servir como punto de convergencia del movimiento obrero de nuestro continente. 

El caso de La China tampoco es único en la Argentina 

Antes de la aprobación de la ley de aborto en diciembre de 2020, hubo varios casos que fueron acompañados por el movimiento de mujeres y las organizaciones feministas, y convertidos en banderas de la lucha por la legalización del aborto. 

Desde la cárcel La China comenzó a indagar junto a su compañero sobre la criminalización de otras mujeres que sufrían el mismo trastorno. Descubrió que no era la única privada de libertad aún hoy en la Argentina, por haber sufrido de una emergencia obstétrica. 

En efecto, hasta finales del 2020, un estudio reveló que hubo 1532 causas judiciales por aborto y 37 por emergencias obstétricas, en 17 provincias del país. Este estudio fue llevado a cabo por el Centro Universitario San Martín (CUSAM) y las investigadoras Gloria Orrego-Hoyos, María Lina Carrera y Natalia Saralegui, junto a la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito. 

Aunque la despenalización del aborto ha sido un gran paso adelante alcanzado por el movimiento de mujeres y la clase trabajadora, y sigue siendo una referencia para el resto del continente, las marcas de la vieja represión y criminalización estatal contra las mujeres siguen estando allí, en algunos casos en carne viva, con compañeras que aún están tras las rejas. 

Vale la pena recordar el caso de Patricia S., militante piquetera y activista social también presa en el penal de Ezeiza por una emergencia obstétrica. Hacia los 5 años y diez meses de reclusión, Patricia sufrió graves complicaciones de la vesícula y la burocracia funcionarial de la institución actuó con negligencia y desidia frente a su condición. Cuando finalmente fue trasladada al Hospital General de Agudos Dr. Carlos Bocalandro, la infección había avanzado demasiado: ya era muy tarde. Patricia murió por un shock séptico, luego de varios días de agonía y tres infructuosas operaciones de vesícula, esposada a los barrotes de la cama del hospital como si fuese una delincuente o un peligro para otros pacientes. Ni aún en el momento de su agonía los funcionarios del Estado pudieron actuar de forma mínimamente humana, cediéndole el derecho a moverse “con libertad” sobre el que sería su lecho de muerte. Patricia también sufría del síndrome de negación del embarazo. De acuerdo a lo expuesto al principio de este artículo, sería lógico considerar como hipótesis del origen del síndrome en Patricia, el trauma que habían dejado en su inconsciente las brutales golpizas frecuentemente propinadas por su padre desde que era una niña. El Estado no le creyó, simplemente, por ser mujer y trabajadora. Le consideró una asesina. Al igual que en el caso de La China, Patricia era quien estaba a cargo de sus dos hijos –uno de los cuales también padece una discapacidad–, pero de igual forma el Estado le negó el beneficio de arresto domiciliario para poder seguir cuidando de ellos. 

Cómo el Estado capitalista ha castigado a La China por ser mujer y pobre 

Desde el primer momento de su detención La China sufrió abusos psicológicos por parte del personal de la policía, evidenciando cómo la ideología capitalista, de clase y patriarcal, forma parte inmanente del Estado y pervive allí con mucha fuerza. 

Cuando la policía allanó su domicilio, ella estaba sangrando, pero la policía no le permitió cambiarse la ropa, ni hacer las gestiones correspondientes para que tuviese atención médica. 

Luego de pasar los dedos por la tinta del llamado “pianito”, para ser identificada, no se le permitió lavarse las manos por tres días “porque había matado a su hijo”. Durante ese mismo período de tiempo continuó perdiendo sangre, por lo que su ropa interior estuvo siempre manchada. Los funcionarios policiales no le permitieron asearse ni cambiarse de ropa. Indiscutiblemente esto fue una forma de tortura psicológica y física para castigarla por el crimen que según los funcionarios ella cometió, como si ellos fuesen jueces y ejecutores de justicia, además aplicando métodos medievales. Durante los traslados a los peritajes los funcionarios policiales se referían a ella como “un animal que había matado a su hijo y no merecía limpiarse” y señalaban que “no merece ni lavarse las manos”, tal y como La China relató a la prensa en una entrevista telefónica.  

En los primeros siete meses no pudo ver a sus hijos, lo que la conllevó a sufrir de depresión y a estar medicada por psiquiatras. A pesar de ser madre de dos hijos se le negó el beneficio de arresto domiciliario. La única vez que ha podido hacer una visita domiciliaria duró tan sólo media hora y estuvo esposada delante de sus hijos durante toda la visita, como si fuese una criminal, como si fuese un peligro para ellos. Su abogado solicitó se le permitiese no tener las esposas durante su segunda visita, pero el Estado se lo negó. 

A pesar de que su compañero también estaba acusado de homicidio, fue sobreseído en 2021 luego de que no se hallasen pruebas para incriminarle, pero La China sigue detenida aún. ¿Cómo no puede explicarse esto en términos de clase y género? La justicia que el Estado burgués aplica es, además de clasista, patriarcal. 

Casos como este hacen evidente que la ideología de sometimiento histórico hacia las mujeres es un elemento dominante en el Estado capitalista, y, como explicamos los marxistas, esta opresión no podrá ser abolida deforma definitiva hasta acabar con la opresión de clase, que pasa por desmantelar el Estado que la burguesía utiliza para oprimir a la clase obrera, a las mujeres pobres, a los indígenas y al conjunto de capas oprimidas en la sociedad. Y pasa también porque los trabajadores construyamos un Estado propio, basado en organismos asamblearios de democracia directa, con delegados elegibles y revocables en todo momento, y rotativos en la medida de lo posible, que no devenguen salarios más altos que el de un trabajador calificado. 

Un Estado de este tipo, debe servirnos para tomar las palancas de la economía en nuestras manos, pero también para administrar el conjunto de la vida pública. Que la justicia no sea más nunca administrada por tecnócratas y burócratas mimados y privilegiados por la burguesía, que ignoran y desprecian la vida de la clase obrera, que legislan contra los pobres, e incluso con más saña contra las mujeres pobres, -además cargados de dogmas e ideologías reaccionarias, hoy por hoy negadas por la historia- sino por compañeros o compañeras ligados a nuestra clase, que compartan nuestras condiciones de vida, nuestras condiciones económicas, nuestras luchas y sufrimientos. Estas tareas son fundamentales si queremos que se aplique una justicia realmente humana y justa, y se acabe con la criminalización de las mujeres. 

Una posición de clase ante las aberraciones del Estado burgués 

Para los marxistas, la emancipación de la mujer es un tema crucial. La lucha contra la opresión de la mujer está ligada a la lucha contra el capitalismo y no puede separarse de ella. Sin embargo, esto no significa que vayamos a esperar a que la abolición de la sociedad de clases mejore las condiciones de vida de las mujeres. Los marxistas luchamos contra toda forma de opresión y discriminación aquí y ahora en cada oportunidad. Participamos en las luchas diarias y planteamos demandas concretas: contra la discriminación en la sociedad y en el trabajo; por igual salario por trabajo de igual valor; por el acceso al aborto legal y seguro; por vivienda y trabajo para todos; por atención infantil gratuita y de calidad, y en el caso que nos toca de La China, por el derecho a decidir sobre el propio cuerpo. Lo que planteamos no se contradice con el diagnostico de lo que padece La China y cientos de mujeres que padecen lo mismo, sino que entendemos que la opresión y la explotación de la mujer en la sociedad de clases se expresa por múltiples caminos, como así las posibles respuestas conscientes o inconscientes. 

Rechazamos y denunciamos la tortura psicológica desplegada a La China desde su arresto. Denunciamos las condiciones de animalidad a la que se encuentra sometida, agravada por los prejuicios y el atraso no solo de la justicia burguesa, como expresión del capitalismo en descomposición, sino del estado deplorable del sistema carcelario en Argentina. 

El derecho al aborto legal, seguro y gratuito es una forma de proteger tanto la salud física como la mental de las mujeres, y esto, asociado a una política más amplia en la que se debe garantizar la educación sexual y el acceso a la planificación familiar, es una forma de combatir la clandestinidad a la que se exponen miles de mujeres, aunque se haya aprobado la ley de interrupción voluntaria del embarazo. Ley que aún no garantiza de manera efectiva y concreta la salud y el derecho a decidir sobre el propio cuerpo, como así también el derecho a la planificación familiar. 

El contexto de crisis que atraviesa el capitalismo, pone en un estado de precariedad la salud pública como así los programas de educación sexual y el derecho a una salud de calidad y barata para el conjunto de la sociedad. 

Debemos dar una respuesta de clase. El caso de La China, mujer, pobre, migrante y trabajadora obliga a todas y todos los que defienden los derechos democráticos, como así a las organizaciones políticas de nuestra clase, partidos de izquierda y sindicatos a luchar por su inmediata libertad, para garantizar su integridad física y su salud. 

martes, 28 de marzo de 2017

En defensa de la Revolución Bolivariana. ¡Expropiar a la burguesía para derrotar la guerra económica!

“…no tengo la menor duda. Es necesario, decimos y dicen muchos intelectuales del mundo, trascender el capitalismo, pero agrego yo, el capitalismo no se va a trascender por dentro del mismo capitalismo, no. Al capitalismo hay que trascenderlo por la vía del socialismo, por esa vía es que hay que trascender el modelo capitalista, el verdadero socialismo. ¡La igualdad, la justicia!” (Hugo Chávez)

“Tenemos que tener mucho cuidado con esas corrientes que no se definen muy bien, cuidado con el reformismo, no es reforma lo que estamos haciendo aquí, es una Revolución, no es economía de mercado, ni capitalismo humano, no ponerle caretas al capitalismo, es liquidar al capitalismo y construir el Socialismo , de eso se trata” (Hugo Chávez)



La revolución Bolivariana se encuentra en su momento más difícil desde su comienzo hace 17 años.
El estudio de cifras, análisis y estadísticas nos muestran claramente que Venezuela se encuentra atravesando una crisis económica, política y social.
Esta situación se traduce en desilusión, apatía, desmoralización y cansancio de las masas del pueblo trabajador que son la base y sustento de la Revolución. 
Este es un proceso que ya vimos en la derrota electoral en las elecciones a la Asamblea Nacional de diciembre de 2015, donde un sector importante de la base chavista, si bien no votó a la derecha, se abstuvo de ir a votar abriéndole paso a los escuálidos.
Hoy, la gravedad de la situación se plantea en que todas aquellas condiciones que produjeron la abstención y la derrota electoral no sólo no se han solucionado, sino que por el contrario se han agravado.
La Revolución Bolivariana y sus conquistas están bajo peligro, ésto hace más que evidente la necesidad de hacer un análisis serio y plantear un debate autocrítico acerca de las causas y motivos que llevaron al proceso revolucionario a esta situación.
Guerra contra el pueblo y crisis capitalista

Sin dudas, la burguesía venezolana aliada del imperialismo norteamericano lleva adelante una guerra civil no declarada contra los trabajadores y el pueblo pobre. Esto se ve explícitamente en la guerra económica que las clases dominantes están llevando adelante cada vez con mayor violencia.
Las tácticas utilizadas son casi calcadas de aquellas que el imperialismo yanqui, aliado del empresariado chileno, llevÓ adelante contra Salvador Allende en la década del ‘70.
Sabotaje, acaparación, desabastecimiento de los alimentos y productos de primera necesidad, acompañado de una guerra psicológica por parte de los medios masivos son el método empleado.
A este factor clave hay que sumarle la crisis económica que se deriva de las consecuencias producidas por la crisis capitalista mundial en la región. Como vemos un combo explosivo y que afecta directamente a las condiciones de vida de las masas asalariadas.
Por un lado, la guerra económica produce un enorme factor desestabilizador al empujar a los trabajadores a no poder acceder a los alimentos y productos necesarios para la mantención de sus familias. Un claro crimen de la burguesía apátrida.
Por otro lado, la crisis económica, que se tradujo en la caída del precio del petróleo ha generado un caos en la economía venezolana.
El derrumbe del precio del petróleo (en 2009, 2010, 2011 y 2012 los precios promedio de la cesta petrolera venezolana fueron de U$S 57, 72, 101 y 103 por barril y en enero de 2016 llegó a su punto más bajo de U$S 24); la disminución drástica de las importaciones; la existencia de un dólar preferencial que paraliza el aparato productivo nacional, la política monetaria expansiva que busca financiar el déficit fiscal, alimentan un proceso inflacionario cuasi descontrolado que castiga a la base revolucionaria que ve un retroceso constante de sus condiciones de vida.
Lo que estamos viendo es que administrar el capitalismo no es otra cosa que gestionar su crisis sistémica, orgánica y secular.
¿Cómo derrotar la Guerra económica?

Como una y otra vez lo manifestó el compañero Hugo Chávez el único camino para impulsar la revolución es romper con el capitalismo, liquidar el Estado burgués y avanzar hacia el Socialismo. No hay otra salida.
El camino contrario, de sostener al capitalismo y gestionar su crisis, sólo derivará en una derrota política de la Revolución.
El camino de “dialogar” con la burguesía y sus representantes políticos, de otorgar concesiones y de insistir en que por las vías del capitalismo se pueden resolver los graves problemas que acosan a la revolución sólo nos va a llevar a una aplastante derrota.
Los recientes intentos de sortear la guerra económica han tenido un impacto reducido y no han solucionado la cuestión de fondo.
Los CLAPs (mecanismo estatal-popular de distribución directa a las familias de clase trabajadora y de los sectores de menor ingreso en general, paliar los altos niveles de escasez y especulación) o incluso la llamada “Guerra del pan” o la importación masiva de alimentos no pueden solucionar la guerra económica como ha quedado en evidencia. Y esto se debe a que no se ataca el problema de raíz.
El problema de la guerra económica no se relaciona con la distribución de los alimentos, si no con la propiedad de los medios de producción. No se puede controlar lo que no se posee.
Mientras la burguesía siga teniendo la propiedad sobre los medios de producción y distribución, entonces tendrá en sus manos el control real de la economía, y utilizará ese control para sabotear la producción de los bienes de primera necesidad, a fin de golpear y desmoralizar a las masas trabajadoras con el fin de poder derrotarla y aplastarla de forma definitiva.
Crisis del capitalismo, crisis del reformismo

Hoy en la región estamos viviendo un avance de la derecha que se expresa claramente en Argentina y Brasil.
Lo que estamos viendo es la crisis del reformismo que pavimenta el camino a la derecha al no poder dar una resolución satisfactoria a las necesidades de los trabajadores.
La idea de que es posible sostener las ganancias del empresariado a la vez que se atienden las necesidades de la clases populares ha estallado por lo aires y esto se traduce en un fortalecimiento de los sectores más rancios que argumentan demagógicamente contra los gobiernos que han buscado un camino keynesiano.
El retroceso de la economía argentina y su programa reformista fue determinando el debilitamiento político del kirchnerismo dando lugar a la demagogia del macrismo; como así el retroceso de la economía brasilera que derivó en el ajuste de Dilma Rouseff contra la base electoral petista, fue generando las condiciones para el contraataque de la burguesía que impuso a Temer.
Este mismo fenómeno estamos viendo hoy en Venezuela, demoliendo la idea de que se podía llevar adelante la revolución sin alterar las relaciones de propiedad de los medios de producción.
En la década anterior, en que la región experimentó el mayor crecimiento económico de la historia, la idea reformista de la conciliación de clases tuvo cierto eco.
Los abultados ingresos estatales permitían maniobrar entra las clases sociales garantizando el avance de las condiciones de vida de los trabajadores y el pueblo. Pero hoy, esas condiciones han desaparecido para no volver.
Los propios tiburones de la burguesía hablan en el “NY Times” o “The Economist” de 30, 40 o 50 años de ajuste y austeridad a nivel mundial como producto de una crisis de sobreproducción mundial que a puesto al capitalismo contra las cuerdas.
Hoy no es posible garantizar las ganancias del empresariado y sostener el nivel de vida y las mejoras de las clases populares. La compresión de esto es vital para comenzar a debatir cómo salvamos a la Revolución en Venezuela.
Retomar el legado de Chávez: ¡Radicalización de la revolución!

El consejo nacional electoral señaló que deben celebrarse elecciones regionales y municipales en este año. En las condiciones actuales, es bastante probable que el desanimo de paso a la abstención y se produzca una derrota electoral que daría aire a la oposición fascista para presionar por la salida de Maduro.
Si en diciembre de 2015 las masas se abstuvieron de votar producto del cansancio y la apatía, ¿que sucederá ahora que las condiciones de vida se han agravado aún más? Es la receta acabada para una derrota.
En la medida en que el gobierno no dé un viraje de 180 grados en la política económica, y mantenga las mismas políticas reformistas que ha estado implementando de manera empecinada durante el último período, entonces no habrá posibilidad alguna de resolver la situación de escasez crónica y de inflación desatada que reina actualmente en el país.
Como mencionábamos antes, el reformismo le facilita el camino a la derecha escuálida.
De lo que se trata entonces, es impulsar el debate entre las bases que plantee la urgente necesidad de radicalizar la revolución, expropiando a la burguesía para derrotar a la guerra económica y reimpulsar la Revolución.
Un sector de la vanguardia agita la idea de que el nivel de las masas en Venezuela es bajo y esta es la razón por la cual no se puede avanzar. Este argumento es insólitamente defendido a pesar de que la propia realidad lo niega.
¿Cómo se puede acusar a un pueblo que ha sostenido una revolución durante 17 años de tener bajo nivel de conciencia?
En cada etapa decisiva las masas han salvado a la Revolución y la han empujado hacia adelante. En 2002, las masas - la verdadera fuerza motriz de la Revolución - salieron a las calles para arriesgar sus vidas y salvar el proceso revolucionario.
De hecho, la revolución es producto de la irrupción de las masas en la vida política, y ha sido el pueblo trabajador el que se ha movilizado una y otra vez en defensa de la misma.
Son los jóvenes, los estudiantes y los trabajadores, los verdaderos sostenes del proceso revolucionario y los que han mostrado un alto nivel de conciencia cada vez que la Revolución ha estado en peligro.
El problema no es el nivel de conciencia de las masas sino la política incorrecta de los dirigentes de la Revolución que se aferran al reformismo cuando éste se encuentra en crisis en el mundo entero.
En tan grave situación, las medias tintas, la corrupción, la burocracia y el reformismo nos están llevando a perder las conquistas Revolucionarias.
La única salida para revertir la guerra económica es retomar el legado de Chávez y completar la revolución, nacionalizando la banca y los medios de producción bajo control obrero y destruyendo el Estado burgués para sustituirlo por un Estado obrero.
La Revolución encontró una serie de obstáculos durante el mandato de Chávez, que impidieron concluir el proceso revolucionario hacia el Socialismo, como ser la formación del propio Hugo Chávez que partió desde la idea de una «tercera vía» y fue evolucionando, pero sin llegar a completar una visión marxista. La ausencia de un partido revolucionario que defienda un programa abiertamente anticapitalista y la presión de un sector de la burocracia estatal y partidaria también fueron factores centrales en la resolución de la Revolución en términos de crear una nueva legalidad que rompa con la legalidad burguesa.
No es el Socialismo el que ha fracasado como vociferan burócratas, reformistas y escuálidos, sino justamente lo que ha fracasado es el intento de regular el capitalismo.
Es necesario por lo tanto forjar una nueva dirección teniendo en cuenta que las únicas fuerzas que pueden defender a la Revolución, no son los dirigentes reformistas. Son las masas revolucionarias, y en primer lugar la clase obrera.
Los compañeros de la Corriente Socialista Militante en Argentina estamos en la primera línea de batalla en defensa de la Revolución Bolivariana, y a través de la campaña “Manos Fuera de Venezuela” contribuimos a extender la solidaridad internacional con Venezuela a más de 40 países de los 5 continentes.
Seguiremos firmemente apoyando a la Revolución e invitamos a todas y todos los compañeros Venezolanos que hoy se encuentran en Argentina a militar por estas ideas junto a nosotros.
La única manera conciente, política, activa y fundamentalmente efectiva de defender la Revolución pasa por completar sus tareas pendientes. Es decir expropiar a la burguesía y poner bajo control obrero los medios de producción para planificar la economía de manera democrática y así satisfacer las necesidades de los trabajadores y el pueblo y no para que un puñado de capitalistas y corruptos se enriquezca.
Luchemos juntos para llevar a cabo el legado de Chávez. Luchemos juntos por el Socialismo.

sábado, 28 de marzo de 2015

Fuera golpistas de Argentina

Desde Manos Fuera de Venezuela decimos ¡fuera! a las golpistas venezolanas, Mitzy Capriles de Ledezma y Lilian Tintori y la derecha Latinoamericana invitadas por el Jefe de Gobierno de la Ciudad Buenos Aires, Mauricio Macri.
Las activistas Mitzy Capriles esposa del ex alcalde caraqueño Antonio Ledezma, preso por conspiración golpista e intento de magnicidio y Lilian Tintori esposa de Leopoldo López, en prisión por ser uno de los cabecillas e ideólogo de las guarimbas en contra del Gobierno democráticamente elegido de la Republica Bolivariana de Venezuela, y que dejaran un saldo de 43 víctimas fatales, pisarán suelo argentino en el marco de una campaña golpista internacional.



viernes, 15 de abril de 2011

De Caracas con amor

Escrito por Gustavo Valdez

Que Argentina no es Venezuela está tan claro que hasta un pequeñín podría aclarárnoslo.
Sin embargo, el rumbo que hoy toma la lucha de clases en Argentina, luego de la muerte de Néstor Kirchner, justifica aventurar algunas analogías, sólo algunas.


¿En Argentina, también hay escuálidos?

Bueno, no del todo todavía pero hay sectores que mutan hacia forma engéndrica de la derecha que tan ingeniosamente denominó la vox populi venezolana.
Desde el punto de vista social y económico, la base de sustentación de la derecha es más fuerte que en Venezuela, debido al desarrollo y diversificación de la economía argentina.
Todas las palancas fundamentales de la economía están en manos monopolicas. En Venezuela también pero centralmente la economía en Venezuela pasaba y pasa aún por el petróleo.
Tanto odio generó Chávez por acercar a la “chusma” a las esferas del poder, que la declaración de guerra no tardó en llegar; al poco tiempo de asumir, la oligarquía venezolana asestó un golpe de Estado a la voluntad popular, con la nada despreciable ayuda de la red de medios privados y monopólicos, todo el empresariado y la Iglesia, cerrándose sólo el canal estatal.
Sin embargo el pueblo había despertado ya antes, y no estaba dormido cuando fue el golpe.
Organizó la resistencia, la recuperación y liberación de Chávez, y la reasunción del poder.
Las masas hablaron por primera vez en este nuevo proceso, y dieron muestras de su enorme fortaleza….y lo volverían a hacer muchas veces más. Elecciones parlamentarias, reelección presidencial, referéndum revocatorio, más elecciones parlamentarias, las nacionalizaciones, el apoyo a Cuba, a UNASUR, el aborto del ALCA
A todo esto intentó hacer frente la burguesía, movilizando su base de apoyo cada mas débil. Todos sus intentos fracasaron, uno tras otro, de allí lo de escuálidos; por su escasa fuerza para frenar el proceso revolucionario.

En Argentina van creciendo los escuálidos.

Tal vez no se llamen así; tal vez se llamen Titis, por ser no tener la altura para llegar ni siquiera a Gorilas. Ya lo veremos, pero empieza a verse ese complejo de impotencia que manifestara en Venezuela la burguesía local.
Ha perdido ya varias batallas la derecha otrora “gorila”. No pudo frenar la ley de matrimonio igualitario, intenta retrasar como puede (y con complicidades judiciales) la aplicación plena de la ley de medios, perdió la batalla por el control de la BCRA, debe soportar el embiste de la burocracia sindical, masculla odio de clase mientras se efectiviza la ayuda limitada de la asignación universal por hijo, ve impotente como se deshace la otrora poderosa Mesa de Enlace Pro patronal del Agro, presencia como uno a uno se condena a todos los genocidas y sus cómplices mientras la memoria por los desaparecidos se reaviva constantemente; no puede enfrentar al gobierno con una sola figura de peso que logre aglutinar algo más que reclamos detrás de sí, vio caer a su delfín blanco Cobos, a Felipe Sola, a Reutteman, a Das Neves, de Narváez (dudoso ganador en la ultima electoral provincial), el otro pollo de la derecha el radical Sanz ya claudicó, Duhalde se sumerge en la pequeña y estéril interna del peronismo federal y los nervios de Clarín provocan casi ternura, pues devuelve como puede todo los golpes del gobierno y en algunos casos termina peor que antes.
Una buena parte del establishment se ha sentado a negociar, en parte porque la tormenta de la economía mundial arrecia por fuera, en parte por buenos negocios en el país…en parte por la impotencia de su debilidad social y política.

Aquí y allá, sin tregua.

Pero estos protoescuálidos  no permanecerán pasivos siempre, pese a su actual debilidad. Así como en Venezuela, no alcanza con mantenerlos a raya, tienen miles de empleados en los medios de comunicación, a burócratas en los gobiernos, golpistas en las FFAA, y la protección del imperialismo.
Es necesario expropiarles el alto poder que conservan desde sus monopolios y empresas.
Es necesario ocupar sus fábricas y empresas y tomarlas bajo el control democrático de sus trabajadores;
Es necesario sacarles las caretas todos los días y denunciar quiénes son, estos hacedores de las noticias mentirosas y de la gestión antipopular;
Hoy, la opereta de derecha y todos sus secuaces (incluso dentro del gobierno “nacional y popular”) se parece mucho en todo el continente...pero su recomposición y fortalecimiento es también un peligro real si se los menosprecia, y no son llevadas adelante las tareas imprescindibles para instaurar la equidad, la justicia, el poder popular y democrático, derrocando al poder capitalista y construyendo el socialismo con un fuerte movimiento politico independiente de las masas trabajadoras, juveniles y populares.

martes, 21 de septiembre de 2010

Activistas de la izquierda Argentina solidarios con Venezuela


Escrito por MPPRE (Ministerio del Poder Popular para Relaciones Exteriores)

Cientos de personas se congregaron en la fábrica recuperada IMPA de Buenos Aires, para apoyar el proceso revolucionario y respaldar a los candidatos del PSUV que participarán en las próximas elecciones parlamentarias, a celebrarse el 26 de septiembre
Buenos Aires, 17 de septiembre de 2010 (MPPRE).- "Un Paso más para profundizar la revolución bolivariana. Un paso más para impulsar el Alba. Un paso más para derrotar al imperialismo y sus políticas", es la consigna de cientos de personas durante un acto en solidaridad con Venezuela en Argentina.
Martín Ogando representante del moviendo estudiantil, resalta la enorme contribución de la revolución venezolana en la lucha de los pueblos latinoamericanos por su liberación.
Carlos Suárez, representante del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv) en Argentina, a través de un recuento de la historiografía venezolana resalta los momentos que dieron paso a un cambio en la historia política (El 27 de febrero de 1989 y el 4 de febrero de 1992).
La Jornada de Solidaridad Internacional con Venezuela se realizó en la Fábrica recuperada IMPA en la ciudad de Buenos Aires donde se dieron cita activista de izquierda entre ellos: David Rey, representante de la organización Manos Fuera de Venezuela (MFV); Martín Ogando, miembro de la presidencia de la Federación Universitaria de Buenos Aires-FUBA así como representantes de los movimientos Proyecto Sur, Comunero, la Agrupación General San Martín, el movimiento estudiantil Julio Antonio Mella", "19 de Diciembre", Colectivo Bolivariano y la reconocida química nuclear Nora Fernández.. Fin/ Embajada de Venezuela en Argentina

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Esta información no nos pertenece, pertenece a quienes quieran tomarla para lanzarla a la línea de fuego.